Capitulo 26: Riesgo y apuesta

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Suspire y deje el libro sobre la mesa. Casi parecía que Gabriel intencionalmente me había prestado aquel libro para leer a pesar de que él no sabia nada. Quizás la lectura había conseguido que me relajara casi totalmente, pero aun así los pensamientos seguían en mi cabeza. Y mucho más si tenía la historia de Psique acechándome ahora que la había leído.

Ya era plena noche y nuevamente estaba sentada en el sillón, teniendo que pasar la noche en la casa de ellos ya que sino era casi seguro que Nick vendría a buscarme. Y aun así, no era eso lo que me provocaba escalofríos en este momento, sino la extraña sensación como si el libro que estaba frente a mi tuviera sus ojos clavados en mi. Escuche los pasos detrás de mí y mire con curiosidad a Alex cuando tomo asiento a un lado mío.

_ ¿Qué haces? –pregunto

_ Leía un libro que me presto Gabriel –dije y él lo tomo de la mesa

_ La historia de Psique y Cupido, hace tiempo que me había olvidado de este relato –dijo Alex- ¿Sabes que Psique es la personificación del alma?

_ Ella dio todo por lo que creía correcto –dije y él negó con la cabeza

_ Ella dio todo por el amor que sentía hacia Cupido –dijo Alex- Pero el amor nos ciega, nos vuelve egoístas. Causa que dejemos de pensar correctamente y solo nos preocupemos por aquella persona. Cupido sobrepuso sus sentimientos ante lo que era correcto cuando rapto a Psique de su casa y la alejo de su familia para que viviera con él.

_ Se hacen locuras por amor –dije apoyándome sobre su hombro- Psique descendió hasta el Inframundo para recuperar el amor de Cupido luego de haberlo perdido por desconfianza.

_ Ella no hubiera desconfiado de Cupido si no hubiera escuchado a sus hermanas –dijo Alex

_ No hubiera escuchado a sus hermanas si Cupido le hubiera mostrado su rostro en vez de siempre visitarla de noche y nunca permitirle que lo viera –dije y suspire- Él no confió en ella y entonces ella no confió en él. Aunque ella trato de enderezar su error, cumplió todas y cada una de las tareas arriesgando su propia vida y alma.

_ Aunque la curiosidad siempre termina matando al gato –dijo él- Psique debió haber cumplido todas las reglas y no romperlas por curiosidad y entonces caer en un sueño eterno.

_ Pero Cupido la despertó –dije sonriendo y mirándolo- La salvo para que no continuara haciendo esas tareas infernales y le demostró cuanto la amaba.

_ Aun así no me sigue gustando Cupido –dijo Alex pasando una mano por mi espalda y abrazándome- Él dejo que Psique hiciera todas esas tareas en donde ella arriesgaba la vida y él no lo impidió. Si enserio la amaba tanto hubiera hecho cualquier cosa para impedirlo en vez de verla arriesgar su vida a cada segundo. Es por eso que no me gusta ese libro.

_ Creí que no te gustaban los libros luego de oírte decir que te resultaban torturantes los comentarios de Gabriel sobre cada libro que leía –dije

_ Leo pero no muy seguido –dijo Alex y sonrió- Es como mi habito secreto o algo así.

_ Eres un tonto –dije sonriendo y empujándolo apenas- Haces interpretaciones muy profundas y correctas sobre los libros, no entiendo por que no quieres que nadie sepa.

_ Aun así no es de libros que vine a hablarte ahora que todos están durmiendo –dijo él y me miro seriamente- ¿Qué fue lo que le dijiste a Nick?

_ ¿A que te refieres? –pregunte nerviosa

_ Se que le dijiste que estarías dispuesta a algo –dijo Alex y me separe de él- No necesito ni la inteligencia de Daniel ni el buen juicio de Raphael para saber que me estas ocultando algo. ¿Qué es lo que Nicholas quiere de ti ahora?

_ Nada que le sea fácil conseguir –dije y suspire, clavando mi vista en el suelo- Ni que me pertenezca realmente.

_ ¿Por qué no me lo dices? –Pregunto él y me miro de soslayo- Mi virtud es la intuición, por más intentos que hagas no podrás ocultarme nada. ¿Qué fue lo que le dijiste a Nick que estarías dispuesta a hacer?

Suspire nuevamente, mirándolo también de soslayo. Puse mi mano frente a mí y corrí la tela hasta dejar la mitad de mi brazo izquierdo al descubierto. Pase una mano por encima, en el aire. Sonreí tristemente. ¿Enserio estaba a punto de hacer esto? No me quedaba otra alternativa y no había mentido, ahora mi alma ya no me pertenecía totalmente a mí. Recordé cuando había conocido a los demás, como ellos habían discutido por no saber cual era la virtud de Alex y él acababa de admitírmela sin ningún inconveniente. Sonreí aun más al pasar otra vez la mano por encima de mi brazo.

_ Anĭma –susurre

Se levanto unos centímetros una capa de mi brazo, más bien parecido a una neblina densa. Sentí su textura perfectamente, parecida a aquella de cuando el hielo seco entraba en contacto con el agua. Mire más que sonriendo la fina capa de neblina blanca que había por encima de mi brazo y luego tome la mano de Alex.

_ Esto es lo que Nick quiere –dije, haciendo que sus dedos tocaran apenas mi alma- Esta es mi alma, o al menos parte de ella.

_ ¿Y por que me muestras esto a mi? –pregunto Alex, sorprendido y sonreí

_ Por que confío en ti –dije- Nick vendrá a buscar mi alma, es lo que ahora quiere.

Él miro casi con dulzura mi alma mientras sus dedos seguían rozándola. Podía sentir su tacto perfectamente, como si estuviera tocando dentro de mi y causándome una sensación exquisita. Finalmente solté su mano y sople, haciendo que mi alma volviera a unirse a mi cuerpo y solamente se viera la piel de mi brazo. Jamás había hecho algo así, jamás había separado parte de mi alma de mi cuerpo y encima se la había mostrado a alguien. Pero aun así no podía borrar la sonrisa de mi rostro.

_ Mi alma es lo que mas aprecio de mi persona –dije aun mirando mi brazo- No se que haría si llego a perderla, no se que seria de mi. Hoy técnicamente le dije a Nick que estaría dispuesta a entregar mi alma y él lo tomo como otro juego mas, vendrá a buscarla.

_ No entiendo por que lo has hecho –dijo Alex y sonreí, acurrucándome aun más contra él

_ No tienes por que entenderlo –dije- Y no me arrepiento de mi decisión. Simplemente estoy consciente del gran valor que aposte y del riesgo que corro ahora.

_ ¿Me dirás por que lo hiciste? –Pregunto él y negué con la cabeza- Entonces eso se agrega a la lista de cosas que jamás me dirás como, por ejemplo, como hiciste para salir del encanto fatal de un vampiro mientras te esta mordiendo.

_ ¿Recuerdas cuando nos conocimos? –dije y él rió

_ Me discutías bastante sobre los brujos y me decías que no todos eran malvados –dijo él sonriendo- Decías que yo estaba equivocado con lo que pensaba respecto a ustedes. O en todo caso ellos ya que seguías teniendo tu papel de humana frente a mi. Recuerdo que cuando mas discutimos fue en el museo frente al cuadro, te encontré llorando frente al cuadro. Y yo... yo no podía verte llorar. Simplemente era imposible que te viera hacerlo, no deseaba verte derramar lágrimas. No se que tienen tus lagrimas pero me hacen ceder ante ellas y ser capaz de hacer cualquier cosa con tal de no verlas mas. ¿Cómo es que puedes llorar siendo una bruja?

_ No lo se –dije- ¿Cómo es que tú puedes sentir mi presencia?

_ No lo se –dijo- Simplemente la siento como siento la presencia de cualquier otro ser.

_ Es raro que tu seas el único que puede sentirla –dije y reí dulcemente- Aun mas raro es que digas que me quieres.

_ Esto es peor que cualquier historia que haya podido escribir Shakespeare –dijo Alex echándose hacia atrás- Estoy enamorado de una bruja que es la ex-novia del causante de la muerte de mi hermano. Y como si eso no fuera poco, a ti te anda buscando todo el mundo solo para cobrar la recompensa.

_ No permitiré que nadie me atrape –dije y él me beso justo debajo de la oreja

_ Yo no dejare que eso pase –dijo y continuó besándome en el cuello

Me apoye contra su pecho, entrecerrando los ojos y sintiendo que junto a él siempre estaría a salvo. Y en cierto modo sabía que así era, que siempre estaría protegida estando con Alex o con los demás. Él tomo mi collar con ambas manos e hizo girar el sol entre sus dedos, examinándolo con curiosidad. Apenas la cadenilla tiraba de mi cuello, sin causar molestia alguna y no podía evitar sonreír. Para mi eso no era más que un simple collar que tenía desde que lo recordaba.

Y entonces lo sentí. Me quede totalmente perpleja cuando el tiempo se detuvo y mire para todos lados preocupadamente. Y aun así Alex no estaba congelado al igual que el resto de las cosas, me miraba alarmado mientras no dejaba de sostener el sol entre sus manos. ¿Cómo era posible que él...? Pero una risa interrumpió mis pensamientos. En un segundo Nick apareció, sentándose en el otro sillón y su expresión cambio de divertida a molesta cuando nos vio.

_ No se que hechizo le habrás hecho ahora pero quítaselo ya mismo –dijo

_ No le he hecho ningún hechizo –dije

_ ¿Y entonces como diablos es posible que él este en tiempo muerto con nosotros? –exclamo Nick totalmente furioso

Mire a Alex confundida, él entendía igual o menos que yo como era posible eso. Quien detenía el tiempo tenia la opción de elegir a quienes les afectaría. El hechizo que Nick hacia para detener el tiempo era simple, afectaba a todos menos a los seres con poderes. Por eso yo quedaba en tiempo muerto junto con él. Pero este mediodía no había sido así, también había estado con Alex y sin embargo el hechizo le había afectado. Y ahora no. No lograba entender como esto era posible.

_ No lo se –admití- ¿Qué es lo que quieres?

_ Primero quiero saber como demonios él logra burlar mi hechizo y no esta congelado al igual que el resto de las cosas –dijo Nick- ¡Solo los seres con poderes pueden estar en este tiempo muerto!

_ Pues parece que soy una excepciona –dijo Alex sonriendo

¿Excepción? No, no existían excepciones a este tipo de hechizos y muchos menos si no eras un brujo. Lo mire nuevamente. No había nada diferente en él que no hubiera tenido esta tarde y sin embargo aquí estaba, en tiempo muerto junto con dos brujos. Entonces el destello de mi collar, aun entre sus manos, llamo mi atención. Reaccione al instante recordando la tarde que había hablado con la señorita Miriam. Los emblemas de Solcius tenían poderes, por eso la señorita Miriam podía hacer magia a pesar de ser un ángel y lo más probable era que ahora Alex pudiera estar en tiempo muerto gracias a eso.

_ No hay excepciones en mis juegos –dijo Nick

_ No es una excepción –dije y le eche una mirada de odio, sonriendo maliciosamente- Tiene lo que necesita para este juego tuyo.

Chasquee los dedos. En un segundo el collar pasó de estar en mi cuello a estar en el cuello de Alex y no pude evitar sonreír mientras me ponía en pie. Nick apretó los dientes al meterse en mi cabeza y ver lo que estaba sucediendo. Se puso en pie, clavando una mirada totalmente llena de odio en mí y apuntándome con un cuchillo.

_ Esta bien, quieres jugar sucio Kat –dijo Nick- Que así sea.

_ ¿Sucio? –Pregunte riéndome- Si no estoy rompiendo ninguna regla.

_ Espero no te moleste Nick que esta vez juegue yo también –dijo Alex

_ Entonces les diré las reglas –dijo Nick sonriendo maliciosamente- Al final de la noche alguno de ustedes dos ya no tendrá su alma.

_ ¿Y si te ganamos que? –pregunte y él rió

_ ¿Enserio crees que tienes posibilidades de ganarme? –dijo él

_ No lo creo, lo se –dije y Nick nos miro seriamente

_ Aquí comienza el juego –dijo y sonrió- Tienen cinco minutos antes de que vaya por alguno de ustedes dos. El ganador se salvara, conservara su alma. El perdedor no. Es muy simple, si no estoy con uno estoy con el otro. Aunque claro, no todo será tan fácil. En este juego, vale todo y ambos están en desventaja. Alexander, tu no tienes poderes, no se ni como demonios estas en tiempo muerto pero aun así no tienes posibilidades contra mi. Y tú Katherin, no olvidemos que sigues herida luego de anoche, esta tarde basto un simple toque y caíste.

_ Yo te haré caer con un toque –dije

_ Nos estas subestimando –dijo Alex

_ Como quieran –dijo Nick con indiferencia- Tienen cinco minutos para despedirse, luego, uno de ustedes pasara a ser mi presa y el verdadero juego comenzara.

En menos de un parpadeo él desapareció, volviéndose una sombra y partiendo de la habitación. ¿Y ahora que demonios tenia en mente Nick para sus juegos? Lo conocía demasiado bien para saber que quería, separarnos y luego ir tras uno de los dos. Y tal como había dicho, se salvaría a quien no escogiera seguir. Mire a Alex de soslayo, no sabia como planeaba Nick separarnos pero si sabia como hacer que me siguiera a mi. Este no debía ser muy diferente a sus otros juegos y para mi suerte yo conocía todos sus trucos.

_ ¿Tienes idea de cómo es posible que este en tiempo muerto? –pregunto Alex

_ Mi collar –dije y él me miro sin comprender- Cuando se detiene el tiempo se elige quienes pueden permanecer en tiempo muerto y quienes no. Nick elige a las personas con poderes, a quienes son brujos para permanecer en tiempo muerto. Mi collar es lo que te permite permanecer aquí, los símbolos de Solcius tienen poderes.

_ Entonces tenemos cinco minutos antes de que vaya tras alguno de los dos –dijo Alex tranquilamente- ¿A quien crees que escoja?

_ A mi –dije sonriendo

Me puse de puntillas, pasándole los brazos alrededor del cuello y besándolo. Al instante escuche el gruñido de Nick dentro de mi cabeza y no pude hacer nada mas que sonreír. Si, este era el mejor modo de enfurecerlo y hacer que viniera por mí. No dude en seguir besando a Alex, sintiendo sus manos cernirse en mi cintura y escuchando como la furia de Nick iba en aumento. Finalmente me separe de él, poniéndome en pie aunque teniendo su frente contra la mía.

_ No debes escucharlo –dije- Te dirá mil cosas con tal de hacerte bajar la guardia para poder atacarte. Ignora todo lo que te diga por que solo será para distraerte. Te hablara de tu hermano, de que le hizo pero tú no debes hacerle caso si no quieres perder. También te hablara de mí, te dirá cosas de mi pasado de las que me arrepiento y también te dirá todo lo que me torturo para hacerte perder la concentración. Pero recuerda, la verdadera Katherin es la que esta aquí parada hablando frente a ti, no la que él te hablara. Por favor, no tomes enserio nada de lo que te diga, no te distraigas y no bajes la guardia. Aun así, Nick ira tras de mi así que no tienes mucho de que preocuparte y no puede meterse en tu cabeza.

_ Y tú recuerda mi palabra, no permitiré que robe tu alma o que te lleve –dijo Alex tomando mi mano

_ No importa lo que suceda conmigo o no, yo ya tome mi decisión y no me arrepiento –dije- Ahora lo único que importa es ganar este juego pero no será fácil considerando que es Nick contra quien estamos jugando.

Él suspiro, soltando mi mano y alejándose de mí. Casi podía escuchar correr el tiempo a pesar de que este estaba congelado. Cada segundo solamente me acercaba mas a lo que me esperaba ahora. Tome mi daga, ate nuevamente los cordones de mis zapatos asegurándome de que no tendría problema en correr. Sonreí al recordar que eran las mismas botitas acordonadas de cuero con las que había estado encerrada meses y había huido. Ellas me habían acompañado en todos mis enfrentamientos con los servidores de Lucifer, esta era una vez más.

Seguí a Alex por la habitación y él se paro frente a la estantería. Por primera vez me fije bien en ella, parecía incrustada dentro de la pared. Los estantes salían de un lado y se introducían en el otro, casi parecía como si nunca terminaran y entonces Alex sonrió. Puso su mano sobre un estante, tomándolo firmemente y tiro de lado. La madera cedió, deslizándose totalmente y desapareciendo junto con todo lo que tenía encima dentro de la pared. Al instante fue reemplazada por otra estantería, pero esta en vez de contener libros y objetos, contenía todo tipo de cuchillos y armas. Alex enseguida tomo su espada además de un par de tijeras.

_ Odio que Daniel ordene las cosas –dijo- Me quita mi espada y la guarda aquí junto con el resto de las cosas. No entiende que es un inconveniente tener mi espada aquí si surge algo de pronto.

_ ¿Lo piensas matar? –pregunte y él supo a quien me refería

_ No –dijo- Es controlado por Lucifer, no seria justo que lo mate además de que no seria correcto y se que a ti te dolería que lo mate.

_ Es Nick, no Nicholas, me tiene sin cuidado lo que le pase –dije y él me miro de soslayo

_ Pero dijiste que una parte del verdadero Nicholas seguía viva –dijo Alex- Hay que hacer que esa parte reaccione y recupere el control de su cuerpo. Mientras pueda, evitare matarlo, pero si no me deja otra alternativa lo haré.

_ Gracias –dije y clave mi vista en el suelo- Nick no puede matarte, Nicholas no se lo permite, por eso se desquita conmigo. Esto debe resultarte demasiado extraño.

_ Mas que eso –dijo Alex y sonrió- Pero se que estoy haciendo lo correcto y que vale la pena.

Él se hizo con un juego de cinco cuchillos y me dio otros dos. Cerró mi mano fuertemente entorno a ellos y me miro seriamente. Sentí como mi pulso se detuvo al entrar en contacto con aquella arma. Una parte de mi decía a gritos que la soltara y me alejara pero la otra decía exactamente todo lo contrario, se sentía a gusto al igual que cuando sostenía mi daga.

_ Estos cuchillos están bendecidos, fueron sumergidos en agua bendita y causan algo mas que un simple corte –dijo Alex mirándome seriamente- No son tan eficientes como las tijeras o el metal pero se les acercan mucho. Cáusale con esto un corte a Nick y le harás mas que una simple herida. Ten cuidado.

Asentí obedientemente mientras él soltaba mi mano y guarde los cuchillos en el bolsillo de mi abrigo. Él suspiro y cerró los ojos. Y en un segundo ya no era Alex, era ese ángel que alguna vez me había perseguido por la ciudad queriendo matarme por ser bruja. Lo mire una última vez, como si de ese modo pudiera evitar todo lo que estaba sucediendo.

_ Suerte –dije

_ Suerte –dijo él

De pronto todo fue muy rápido, lo tome de la mano y aparecimos fuera de la casa, en el aparcamiento. Nick estaba parado frente a nosotros, sonriendo de oreja a oreja de un modo que casi me hacia temblar. Todo a nuestro alrededor estaba congelado al igual que el tiempo. Aquí acababan nuestros cinco minutos y empezaba el verdadero juego. Y después de todo, estaba segura de que Nick había elegido ir tras mi alma en vez de la de Alex.

_ Fin del tiempo –dijo Nick- ¿Alguna última acción?

Casi como si eso fuera una señal, Alex me tomo entre sus brazos y me beso como si esta fuera la última vez y nunca mas nos volveríamos a ver. Y en cierto modo, se suponía que uno de los dos perdería su alma esta noche por lo que no me sorprendía su reacción. Por un segundo cruzo una idea por mi cabeza, una idea que lo sacaría del juego al instante. Pero luego la negué recordando lo que le había prometido, que no volvería a actuar sola. Su beso fue intenso, sentía mi corazón latir fuertemente y como él me agarraba para nunca mas soltarme. Pero aun así se separo de mí y me abrazo.

_ ¿Tienes mi pluma? –Susurro en mi oído y asentí- Mientras la tengas no habrá nada que él pueda hacerte sin que yo interfiera.

_ Que tierno –dijo Nick

Entonces una fuerza invisible nos separo a los dos, interponiendo cinco metros entre nosotros. Ambos nos miramos totalmente preocupados, temiendo por el otro. Nick sonrió, caminando unos pasos hasta estar en el medio y nos miro. Vi por la mirada que me echo que ya había tomado su decisión respecto a quien seria su presa y sentí como palidecía, estremeciéndome. Levanto una mano y empezó a contar con los dedos.

_ Lección numero uno: nunca se muerde la mano de quien te alimenta, o en todo caso, se rasguña su rostro –dijo Nick mirándome- Lección numero dos: Es imposible ocultar información de mi don por más que lo intentes. Lección numero tres –continuo él y apretó los dientes, mirándome con furia- Hubiera ido tras el alado de no ser por que le mostraste tu alma. Te diría que no es nada personal gatita pero si lo es. No lo siento Kat.

Recibí una patada en el vientre que me impulso hacia atrás. Casi al mismo tiempo Nick abrió un portal a mis espaldas y aparecí en la plaza central del pueblo. Mire para todos lados, tratando de calmar mi respiración, nada. El frío helado del tiempo muerto me estaba congelando y me abrace a mi misma para mantener el calor. Veía el aire blanco que salía de mi boca al respirar y casi más temblaba. Nick había dejado muy en claro que vendría por mí, por mi alma. Definitivamente se había enfurecido mucho al enterarse de lo que había hecho. Sonreí, esos eran celos, no se hubiera metido en mi cabeza si tanto le molestaba saber que le había mostrado mi alma a Alex y a él nunca.

Comencé a caminar, alejándome del centro de la plaza para no ser un blanco tan fácil. Aun seguía guardando el sabor de ese beso en mis labios y no podía hacer más que cerrar los ojos y suspirar ante el placer del recuerdo. ¿Por qué? ¿Por qué ahora parecía que estaba condenada? No. No permitiría que Nick consiguiera mi alma además de que no le pertenecía a él. ¿Y Alex? ¿Dónde estaría él? En todo caso no debía preocuparme de que Nick fuera tras su alma ya que no seria así. Automáticamente mi mano fue a mi cuello buscando algún consuelo pero no encontró nada, ya no tenía mi collar.

Suspire, al menos el tiempo que había pasado aquí había sido excelente a pesar de todo lo que me había tocado vivir. Había llegado acá haciéndome pasar por una simple humana, ocultándome de todo y de todos, temiendo cada segundo de mi vida. Ahora ya no era así. Vivía sin miedo, tenia muchos amigos, algunos humanos y otros no, que me querían y se preocupaban por mi. Cato era mi familia en este lugar y estaba saliendo con la mejor persona que me podría haber cruzado, no me importaba si él era un ángel y yo una bruja. Sonreí, después de todo, esto no había sido en vano y valía la pena.

Me senté en la acera, apoyándome contra una pared de ladrillos, casi esperando a que Nick viniera por mí. Tome uno de los cuchillos, haciéndolo girar entre mis manos y soltándolo al sentir que me quemaba. Lo volví a tomar con ambas manos y nuevamente tuve la misma reacción. Pero esta vez no lo solté, sino que lo mire con más curiosidad y sin entender. Mi mano derecha podía sostener el cuchillo sin ningún problema, hasta parecía estar a gusto con él. Pero mi mano izquierda, apenas entraba en contacto con el mango o con la hoja, ardía como si me estuviera quemando. Mis pensamientos corrieron rápidamente ante lo que estaba ocurriendo ahora y lo que había sucedido hacia unos meses cuando había usado un instrumento maldito. En segundos lo comprendí todo. Mi mano derecha era herida por instrumentos malditos mientras que mi mano izquierda lo era por instrumentos benditos. Era demasiado extraño e imposible de creer, podía usar los dos tipos de instrumentos siempre que los sostuviera con la mano adecuada. Puse mis manos frente a mí, mirándolas y tratando de comprender que tenían de diferente de las demás manos de brujos. Mi mano izquierda estaba perfectamente bien, era la de una bruja mas. Pero mi mano derecha no, era todo lo contrario. ¿Cómo era posible que con mi mano derecha pudiera utilizar un instrumento bendito mientras que uno maldito me hería? No, nada de esto tenia lógica. Entonces mi daga debía de ser un instrumento neutral, no estaba ni maldito ni bendito ya que la podía usar sin problema con ambas manos.

_ Rara deducción a la que has llegado –dijo Nick y me puse en pie de un salto

_ Has tardado –dije y él hizo una expresión de molestia

_ Si, tuve unas palabras con tu novio que concluyeron en una pelea –dijo él y apretó los dientes- Ese bastardo pelea mejor de lo que creía.

No pude hacer más que sonreír al ver el nuevo corte que surcaba la mejilla de Nick. Aunque por su aspecto, había recibido más golpes que otra cosa. Tome mi daga y enfrente a Nick, sin dejar de mirarlo y ya lista para atacar o defenderme. Al menos de algo estaba segura ahora, que ante cualquier caso podría usar los cuchillos que tenia para herirlo y el efecto seria casi como el del metal.

_ Sabes una cosa –dijo Nick- Realmente es extraña la conclusión a la que has llegado pero me veo obligado a estar de acuerdo.

_ ¿Por qué? –pregunte

_ Los cortes que anoche me hiciste teniendo tu daga en la mano izquierda han desaparecido sin ningún problema –dijo y entonces me echo una mirada de odio- Los que me has hecho con la mano derecha siguen ahí.

_ Si sabes el por que dímelo por que yo no comprendo nada –dije

_ No tienes de que preocuparte, después de todo, perderás tu alma en un segundo –dijo él

Me agache y su daga corto el aire justo encima de mi cabeza. Logra tumbarlo con una patada y me puse en pie de un salto, alejándome de él. Rápidamente se reincorporo, quitándose la tierra de encima y avanzando hacia mí. Nuestras dagas chocaron y así se mantuvieron durante unos segundos hasta que me venció en fuerza y salte hacia atrás, evitando que me cortara. Nick estuvo frente a mi en un segundo y recibí un puñetazo en el rostro que me tiro de lado, haciéndome caer dentro de un callejón y golpeándome la cabeza contra un pote de basura. Él estuvo frente a mí y logre sacar uno de los cuchillos justo a tiempo para clavárselo en el abdomen. Nick retrocedió, llevándose ambas manos a la herida y casi gritando de dolor. Logre ponerme en pie con dificultad, mirándolo de algún modo preocupada mientras él tomaba el cuchillo y se lo sacaba, gritando por que este le estaba quemando las manos. Lo tiro de lado y sonrió débilmente, aun sosteniendo ambas manos contra su herida que no dejaba de emanar su sangre oscura.

_ Por eso Él te quiere, puedes manejar instrumentos benditos –dijo Nick

_ ¿Por qué Lucifer esta tan interesado en mí? –pregunte y él volvió a sonreír

_ A mi Señor no le gusta que sus experimentos no sean llevados a cabo. Él ya tiene a alguien como tú pero debió crearlo, en cambio, tú, eres así por naturaleza. Tu sangre, tus habilidades, tu todo es así. Eres más poderosa que el otro que existe de tu clase al serlo de nacimiento y no un experimento –dijo él- Por eso mi Señor esta tan interesado en ti.

_ ¿Tu Señor? ¡Nicholas por favor reacciona, Lucifer te esta controlando! –dije casi como una suplica pero él solo rió débilmente

_ Te equivocas Katherin, estoy en mi mejor estado y soy mas poderoso que nunca –dijo

_ ¿A cambio de que? ¿De no tener alma? –Dije- ¡Ese no eres tú! Por favor te pido que me escuches. El Nicholas que yo conozco no seria capaz de llamar su Señor a Lucifer.

Él reacciono rápidamente y en menos de lo que dura un latido de corazón estuvo frente a mí, sosteniéndome por el cuello y teniéndome en el aire contra la pared. No podía respirar, su agarre me cortaba el aire. Tenía su rostro demasiado cerca del mío y sentía su regocijo al ver que me había tomado desprevenida.

_ El Nicholas que tu conoces ya no existe –dijo

_ Algo debe quedar, estoy segura –dije apenas pudiendo hablar

_ Pues compruébalo por ti misma –dijo Nick

Casi no me quedaba aire cuando me soltó y tuve mis pies en el suelo otra vez. Se quito por primera vez los anteojos. Aun ahora pudiendo respirar sin dificultad, me quede sin aire. Sofoque un grito al verlo por primera vez a los ojos después de tanto tiempo y él solo sonrió. Ya no quedaba nada de esos hermosos ojos celestes de los que yo alguna vez me había enamorado, ahora estos estaban totalmente dominados por la oscuridad. Me sorprendió totalmente lo negros que eran sus ojos, apenas si podía distinguir su felina pupila del resto y apenas si una finísima línea celeste rodeaba sus ojos. Tenía toda la zona de sus parpados y sus alrededores con la piel extremadamente pálida, casi blanca, de modo que las venas resaltaban como líneas negras a causa de la oscura sangre que transportaban. No quería creerlo, me negaba a hacerlo. Jamás había visto tanta oscuridad en una mirada y sentía como si eso me desgarrara el corazón.

_ ¿Qué te ha hecho? –pregunte casi sin poder mirarlo a los ojos

_ Después de todo, los ojos son la ventana del alma –dijo sonriendo maliciosamente

Retrocedí, negándolo con la cabeza y sintiendo un fuerte dolor en el pecho. ¿Entonces esto le había hecho Lucifer por haberme defendido? ¿A tal punto le había corrompido su alma? No había nada más que oscuridad en sus ojos y sentía como el miedo me invadía, haciéndome casi temblar por el horror que estaba viendo. ¿Por qué? Él solo me había defendido, nunca había merecido nada de esto. Quede acorralada contra la pared y él se acerco dos pasos a mi. Levante una mano, aun negando lo que veía, queriendo tocarle la piel como si de ese modo pudiera eliminar las oscuras líneas que la surcaban todo alrededor de sus ojos.

_ ¡No me toques! –dijo deteniendo mi mano a menos de un centímetro de su piel

_ ¿Qué te ha ocurrido? –dije

_ Al parecer a mi Señor le fue demasiado difícil someter al verdadero Nicholas Devang –dijo él y nuevamente volvió a tomarme por el cuello, sosteniéndome en el aire contra la pared- Aunque ahora, gracias a eso, soy más poderoso que nunca.

_ Tú no eres Nicholas –dije

_ No, soy mucho mas fuerte que él y no hay nada que me limite –dijo Nick- Ya no siento nada, eso es un gran beneficio, ningún tonto sentimiento puede detenerme.

_ Estas vacío –dije- No hay nada más que furia y odio en tu interior. ¿Enserio estas dispuesto a hacerme esto?

_ Ojo por ojo y alma por alma –dijo Nick y me miro seriamente- Anĭma.

Ya no podía moverme. El frío me invadió, recorriendo cada centímetro de mi ser y dejándome sin la mas mínima fuerza. ¿Aquí concluía todo? ¿Él tomaría mi alma como venganza por haber perdido la suya? Mi garganta se cerró e hice un gran esfuerzo por no llorar. Sentí a la perfección como mi alma comenzó a desprenderse de mi cuerpo. Mis dedos se entumecieron, volviéndose totalmente helados y blancos, y perdiendo toda sensibilidad. Esa sensación fue subiendo lentamente por mi cuerpo, casi llegando hasta mis codos. De pronto mi corazón pareció dejar de latir y casi no respiraba. Nick se adelanto mas, estando tan cerca que sentía su calida respiración sobre mi rostro. Acerco una mano a mi pecho y sus dedos se entrelazaron en el aire con mi alma, tomándola firmemente y tirando de ella para quitarla de mi cuerpo. Mi alma fue abandonando poco a poco mi cuerpo, siéndome arrebatada por él y yo no podía hacer nada.

De pronto algo lo envistió, tirándolo de lado y haciendo que soltara mi alma. Caí al suelo, tomando tanto aire como pude en una bocanada y sujetándome una mano contra mi pecho. Mi alma volvió a su lugar, totalmente entera. Respiraba agitadamente y mi corazón latía tan fuerte que casi podía oírlo. Levante la vista sin comprender nada. Nick estaba herido, con un cuchillo clavado en el brazo que hacia segundos había tocado mi alma. Frente a él estaba parado un ángel, con unas magnificas alas blancas dobladas en la espalda que me hipnotizaron totalmente. Alex giro apenas el rostro y me sonrió fugazmente. Sentí la presencia de su pluma en mi bolsillo, recordando sus últimas palabras. Aunque no era nada comparada con sus hermosas alas, tan blancas que parecían brillar por si mismas y me tenían totalmente alucinada.

_ Esto va contra las reglas –dijo Nick molesto- Además eres un ángel, no se supone que no respetes las reglas.

_ Las reglas fueron hechas para romperse –dijo Alex y sonrió- Eso mismo me dijiste tu hace unos años.

_ ¿Acaso no tienes idea de las leyes de la Secta? Ley numero seis: nunca se interfiere cuando un brujo esta robando un alma –recito Nick

_ Pero tú no sabes nada de códigos –dijo Alex- Un hombre nunca debe maltratar a una mujer, cosa que tú has hecho varias veces. No creí que Lucifer te hiciera olvidar hasta de tus principios. ¿Además para que diablos quieres su alma?

_ Perdí mi alma a causa suya, me parece lo justo –dijo Nick con indiferencia- Mi Señor simplemente me pidió traerla de vuelta, no dijo nada sobre que debía llevarla con su alma también.

_ ¿Qué quiere Lucifer de mi? –dije, poniéndome en pie con dificultad y ayudándome de la pared

_ Ya te lo he dicho gatita, a Él no le gusta que sus experimentos escapen –dijo Nick

_ ¡Yo no soy un experimento! –dije

_ Uno aun no llevado a cabo –me corrigió- Veras Katherin, tu eres una gema bastante extraña, eres única e imposible de encontrar. Tus habilidades son diferentes a la de los demás, al igual que tus sentidos y poderes. No eres totalmente de los nuestros pero tampoco de los suyos.

_ ¿Los suyos? –pregunte sin comprender

_ No tienes idea de que eres realmente. ¿Verdad? –Dijo Nick- Eres uno de los especimenes favoritos de Lucifer, solo existen tres en el mundo y tiempo como tu. Lucifer ya tiene uno a su servicio, mi camarada es como tu solo que es un experimento en realidad. Tu eres así de nacimiento, mi camarada tuvo que ser creado y el experimento no salio del todo bien.

_ Lucifer esta loco –dije y él negó con la cabeza

_ Simplemente es un visionario, ahora entiendo por que –dijo Nick

_ No me importa si es el demonio o no, ella no es nadie para que le hagan experimentos –dijo Alex- No se quien te crees para ir diciendo ese tipo de cosas pero no te la llevaras.

_ ¿Enserio Katherin prefieres quedarte? –Dijo Nick- ¿No quieres saber por que tu sangre es diferente de la de cualquier brujo? ¿Por qué eres más rápida de lo normal? ¿Por qué tu presencia es tan extraña? ¿No quieres saber lo que hay de diferente en ti? Ven conmigo y tendrás respuestas a todo lo que te atormenta.

_ ¡Basta! –Dije tapándome los oídos y lo mire fijamente- Se que hay algo diferente en mi pero en todo caso lo descubriré por mi misma. ¡No pienso volver al Bella Vista, no pienso volver a esa celda y no pienso darle el gusto a Lucifer de tenerme entre los suyos!

_ Terrible respuesta Kat –dijo

Vi como Alex lo detuvo cuando se abalanzo sobre mí y lo tiro contra una pared. Nick se reincorporo, tomando su daga y lanzándose sobre Alex. Pero este lo evadió y en un segundo desenvaino su espada justo a tiempo para detener el nuevo ataque de Nick. Mi sangre pareció congelarse en todo mi cuerpo. Un corte con esa espada a Nick y él moriría. Un corte con esa daga a Alex y él moriría. ¿Acaso tenia que ser así la situación? Ese instrumento sagrado se desharía de un brujo con un simple corte, Alex me lo había dicho. Y yo sabia perfectamente lo que ocurría cuando se hería a un ángel con un instrumento maldito, me había tocado vivirlo de algún modo. Ambas armas chocaron y así se mantuvieron forcejeando durante lo que pareció un tiempo eterno.

_ Decide Alexander: o te haces a un lado y me llevo a mi chica por las buenas, o te mato y luego cumplo mi cometido –dijo Nick

_ Lo siento Nick pero ella ya no te pertenece –dijo Alex

_ ¿Entonces a quien le pertenece? ¿A ti? –Dijo Nick y rió- No lo creo

_ Ella es libre, no tiene por que pertenecerle a nadie –dijo Alex y sonrió al vencer a Nick- Por cierto, tenias mejor aspecto llevando los anteojos.

Nick retrocedió por más que Alex no lo ataco. La daga de Nick había terminado al otro lado del callejón, lejos de su alcance, luego de que Alex lo hubiera vencido. Él rápidamente enfundo su espada viendo que no habría amenaza y suspiro. De un salto Nick apareció frente a él, dándole una patada en el abdomen a Alex que casi lo tiro de lado. Enseguida él respondió con un puñetazo en el estomago y rápidamente se sumieron en una pelea. ¿Y yo que podía hacer? Me sentía como una tonta aquí parada sin hacer nada viendo como ambos se daban totalmente a los puñetazos. Nick se abalanzo sobre Alex, tumbándolo en el suelo. Ambos rodaron, Alex tratando de alejar a Nick de su rostro. De una patada logro quitárselo de encima y Nick cayo justo a un lado de su daga. La tomo y nuevamente volvió a abalanzarse sobre Alex mientras él se estaba reincorporando. Rápidamente saco las tijeras y las sostuvo delante de él deteniendo el ataque de la daga. El corazón se me achico totalmente cuando las tijeras cayeron a un lado y Nick volvió a levantar su daga para atacar. Reaccione sin pensarlo, en un grito desesperado.

_ ¡Stare lontano! –dije y mi voz se quebró por el pánico

Una fuerza invisible alejo a Nick todo lo que le permitió el callejón hasta hacerlo golpearse contra una pared y caer al suelo. Alex se puso en pie, mirándome sorprendido pero yo solo estaba tratando de recuperar la calma. Por un momento sentí como el pánico se había apoderado de mí. Por un momento sentí como si en realidad Nick casi me hubiera matado a mi y no a él. En un segundo estuve a su lado, tratando de asimilar los hechos y mirando a un Nick aturdido por el duro golpe en la cabeza. Tome la daga en el suelo de Nick, asegurándome de hacerlo con la mano izquierda y la lance tan lejos como me fuera posible. El arma se perdió de vista, clavándose en algún lugar de la plaza central luego del fuerte impulso con que la había lanzado.

_ Fin del juego –dije y Nick movió la cabeza a ambos lados, aun confundido por el impacto

Me di vuelta, queriendo alejarme de ese callejón cuanto antes. Alex hizo lo mismo, caminando a un lado. En menos de un segundo sus alas parecieron desvanecerse en el aire, desapareciendo de mi vista y dejando tras de si unos tirones de tela destrozada, lo que quedaba de la parte trasera de su camisa. Apenas si podía escuchar la sombría risa de nick en mi cabeza. Quizás su cuerpo estuviera débil y vencido pero no su mente. Al menos su don parecía no tener mucho efecto ya que apenas si podía oírlo.

_ Sabes una cosa, aunque no lo creas ese hechizo golpea duro –dijo Alex

_ ¿Cómo lo sabes? –pregunte

_ Es el mismo hechizo que me hiciste cuando descubriste que era un ángel –dijo Alex e hizo una mueca- Y créeme que duele cuando te golpeas.

Pues esto le dolerá mas –dijo Nick

Reaccione sin pensarlo, sofocando un grito ante el susto. No lo había oído moverse de su lugar, no lo había imaginado y aun así lo sentí justo a tiempo para empujar a Alex a un lado y enfrentar a Nick. Un frío metal atravesó mi vientre. Mi boca se abrió pero sin emitir ningún sonido. Lleve mis manos a la herida, bajando la vista hasta ver como las tijeras me habían atravesado. No podía respirar, el frío se apoderaba de mí y sentía como la muerte iba reclamando su parte. Nick sonreía, aun sujetando las tijeras que me atravesaban totalmente de modo que la punta salía del otro lado de mi cuerpo. Alex me tomo antes de que cayera, sujetándome desesperadamente al saber lo mismo que yo, que la vida me estaba abandonando. Nick retiro las tijeras, solo causándome más dolor. Las lágrimas invadieron mis ojos a pesar de que hice un gran esfuerzo por contenerlas.

_ ¿Por qué? –dije casi en un susurro y las lagrimas se derramaron de mis ojos

Mis ojos estaban casi tan llenos de lágrimas como mis manos de mi sangre. ¿Y ahora que? No quería morir, no quería hacerlo y sin embargo sentía como el frío mortal me invadía. No podía dejar de mirar a Nick, sin comprender como había sido capaz de hacerme algo así. No podía mantenerme en pie, ni siquiera tenía suficientes fuerzas para agarrarme de Alex. La expresión de Nick pareció cambiar justo antes de que cayera al suelo, mirándome con horror y luego soltando las tijeras como si estas le quemaran. Caí al suelo casi al mismo tiempo que la oscuridad se borro de sus ojos y por primera vez estuve mirando a Nicholas. Alex se agacho a mi lado, tomándome entre sus brazos y tratando de hacer que reaccionara pero apenas si podía mantener los ojos abiertos. Nicholas sacudía la cabeza, negando lo que veía pero al menos ya no era Nick. De haber podido habría sonreído, Nicholas había reaccionado, había logrado recuperar el control sobre su cuerpo. Él camino unos pasos hacia mi, vacilante y se agacho a mi lado.

_ ¿Por qué lo hiciste? –pregunto Alex totalmente furioso, tratando de ocultar la desesperación que lo invadía

Apenas si podía oírlos. Había un zumbido en el fondo que no me permitía oír totalmente bien y de no ser por que Alex prácticamente le había gritado a Nicholas, no lo habría oído. Mi vista era borrosa, tanto por las lágrimas que seguían rodando por mis mejillas como por el hecho de que me estaba muriendo, amenazando con volverse totalmente negra en cualquier segundo. Nicholas parecía perdido en su lugar, mirando la escena sin comprender una sola cosa.

_ ¡Por que la atacaste! –exclamo Alex y entonces Nicholas pareció reaccionar

_ No era mi intención, no se que paso, yo... –dijo desesperadamente y se quedo en blanco- Yo no recuerdo nada. ¿Qué he hecho? ¿Quién eres tu y por que mi don no tiene efecto en ti?

_ Eso no importa ahora –dijo Alex y me miro- Dime que hay algo que puedas hacer para salvarla, por favor.

Mi cabeza cayó hacia atrás y mi vista se perdió en el cielo, viendo la gran mancha blanca que seguramente debía ser la luna. Ya no escuchaba ni sentía nada, nada mas que el débil latido de mi corazón que cada vez lo hacia con mas dificultad. ¿Entonces aquí terminaba todo? ¿Con el simple hecho de mi muerte? Y pensar que todo no había sido mas que un engaño de Nick. Yo le había dicho a Alex que no escuchara a Nick, que él haría cualquier cosa con tal de poder engañarlo y matarlo. Y sin embargo había sido yo la tonta que había caído al creer en sus palabras y no ver que todo era una trampa para mí. Para que me interpusiera justo en el trayecto de las tijeras y estas me atravesaran. No había modo de que me salvara de esta, no por mi misma.

Yo no dejare que te mueras –dijo Nicholas

De pronto me quede sin aire como si hubiera recibido un golpe en el medio del pecho. Tuve una extraña sensación, como si alguien estuviera revolviendo en mi interior y entonces recupere el aire. Mi corazón volvió a latir normalmente y pude moverme, sentándome y llevándome una mano al pecho como si así pudiera ayudarme. Gire apenas la cabeza, mirando a Nicholas y él sonrió al ver que estaba bien.

_ ¿Dividĕre? –pregunte y él asintió

_ In tre parti uguali –dijo Nicholas

_ ¿Tre? –dije sin entender y entonces mire a Alex

Quizás hacia meses que no había escuchado a Nicholas hablándome en italiano, pero podía comprender eso. Ambos sonreían mutuamente al ver que yo estaba bien y ambos ahora tenían una herida en el mismo lugar que yo. Claro, ahora tenía tan solo un tercio de la herida que había tenido hacia minutos.

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