Capitulo 7: Hiperactividad


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El reloj marco exactamente la medianoche, el comienzo de un nuevo día y mis ojos se abrieron de repente. Hacia unos segundos estaba profundamente dormida, en cambio ahora estaba totalmente despierta a las doce en punto. La hiperactividad que implicaba este día en mi era increíble. No solo en mí, sino que en cualquier brujo sin importar si servia a alguien o no. Me levante. No me importaba que apenas fuera medianoche, primeros minutos del día viernes 31 de Octubre, mejor conocido como Halloween o noche de brujos. Después de todo, el nombre lo decía todo, durante las próximas veinticuatro horas me sentiría aun más rara de lo normal. La hiperactividad solo era el primer síntoma.

Me cambie, me peine, me arregle y en menos de diez minutos ya me había subido a la ventana lista para escapar. Aterrice sigilosa sobre el césped del patio delantero de Cato. Camine sin ninguna dirección fija, adentrándome en el bosque que rodeaba el pueblo y paseando bajo la luz de la luna. No transcurrió mucho tiempo antes de que me trepara ágil y rápidamente a las ramas de un árbol y así continuara hasta la cima. Estuve parada en la rama más alta, agarrándome de la copa y agradeciendo mi peso extremadamente ligero para no romper la frágil rama. Ahí permanecí durante varios minutos, absorbiendo toda la energía de la luna que podía y luego, sin previo aviso, salte al vacío sin que me importara la gran altura que había y eche a correr. Quien sabe cuantos kilómetros habré corrido, evadiendo toda clase de obstáculos y haciendo saltos y piruetas a cada oportunidad.

Finalmente me detuve en un claro que había por el cual corría un arroyo. Camine lentamente, rozando con mis dedos los altos pastizales en donde había flores y cerrando los ojos al ver lo extremo que sentía el tacto. Me senté a un borde del arroyo, sacándome los zapatos y metiendo los pies en el agua. Me eche hacia atrás apoyándome sobre las manos ante la fresca sensación y respire.

Me puse en pie. No podía quedarme quiera. Mi hiperactividad duraría horas. Nuevamente me eche a correr en cualquier dirección dirigiéndome a quien sabe donde. Fue cuando me tropecé con una raíz y casi mas me caí al suelo que me di cuenta de que esto no tenia sentido. Por suerte logre frenar la caída haciendo un hechizo y quede suspendida cinco centímetros por encima del suelo. Me puse en pie, casi de un salto y seguí con mi camino. A veces, la hiperactividad es tal que resulta imposible de ignorar y por mas que lo intentes no puedes deshacerte de ella.

En cuestión de minutos estaba de vuelta en casa de Cato, pero esta vez recostada sobre el techo mirando al estrellado cielo. Ya que no podría quedarme tranquila ni mucho menos retomar el sueño, al menos usaría mi tiempo libre para pensar. Me puse de pie, paseando nerviosamente sobre el centro del techo, ahí donde el tejado se dividía en dos y había una fina línea por la cual caminar. De la punta a la chimenea, de la chimenea a la punta, y así sucesivamente mientras meditaba. Debía encontrar el modo de controlar mi don. De pronto sentí la mirada de alguien en mí y me detuve en seco mirando a la casa de enfrente. En ese techo había parado un muchacho, varios años mayor que yo y muy pálido. Este me sonrió, sus colmillos brillaron resplandecientes bajo la luz de la luna y supe que era un vampiro. Aun a esta distancia, separados por una calle, podía sentir su presencia y estaba segura de que él podía sentir la mía. En menos de un latido de corazón, el muchacho había desaparecido de su lugar y había aparecido frente a mí. Desde esta distancia lo pude ver mejor, de ojos dorados y cabello castaño oscuro. Me miraba con completa seriedad mientras que una sonrisa parecía ir dibujándose en sus labios.

_ Velocidad de vampiro –dijo dando una explicación por sorprenderme

_ ¿Quién eres tu? –pregunte

_ Constantine a su servicio –respondió él y me miro con curiosidad- Es raro encontrarse a una bruja por esta zona

_ Diría lo mismo de usted –dije

_ Lo sé, estoy viajando al oeste pero decidí detenerme por un aperitivo. Necesito algo de sangre –dijo él

Enseguida me congele y él me dedico una media sonrisa mostrándome sus dos colmillos. No tenía guantes y si su plan era morderme él terminaría en el piso, no me importaba tener que tocarlo para defenderme. Luego Constantine se echo a reír a carcajadas.

_ Tranquila, solo bromeaba –dijo él- Jamás he probado sangre de brujo y según me dicen no es bueno cazar por estas zonas.

_ ¿Por qué? –pregunte

_ Hace unos meses dos compañeros míos pasaron por este pueblo y no volvieron –respondió Constantine- Una pregunta. ¿A usted también le ha resultado difícil cruzar los límites del pueblo? Es decir. ¿No ha sentido alguna barrera o algo? Casi más no entro, pero hoy es el día de los muertos y mis poderes se ven lo suficientemente incrementados como para burlar esa barrera.

_ También la he notado pero no me ha costado tanto como a usted –conteste

_ ¿Cuál es su nombre? –pregunto él

La extrema elegancia y educación del típico vampiro ya comenzaba a inquietarme. Me fije de nuevo en Constantine, él no dejaba de mirarme, examinarme con esos ojos tan llamativos que tenia como los de un gato. Aunque lo que mas me inquietaba era su blanca sonrisa que me causaba un gran temor. Podía ver el filo de sus colmillos desde aquí y me pregunte con cuanta facilidad estos podían perforar la piel. Sacudí la cabeza. Si me llegaba a robar aunque fuera una gotita de sangre, lo dejaría inconsciente en el techo sin importarme lo que luego pasaría.

_ Katherin –respondí

Él se acerco más a mí, pasando una mano por mi rostro hasta acomodarme un mechón de cabello detrás de mi oreja y dejar mi cuello al descubierto. Casi me estremecí pero sin poder moverme. Constantine se acerco mas a tal punto que su nariz helada rozaba mi cuello y me provocaba pequeños escalofríos. Llego a tirar sus labios hacia atrás, dejando libres sus colmillos y rozándome la piel del cuello con ellos pero sin morderme. Era torturante que parte del encantamiento de vampiro consistiera en dejar totalmente inmovilizadas a sus victimas. Por suerte, era Halloween y mis fuerzas se veían más que incrementadas, podría mover mi mano sin esfuerzo y tocarlo para alejarlo. Pero estaba consciente también de que ante el más mínimo movimiento, él podría matarme con una feroz mordida.

_ Es un lindo nombre –dijo con los labios pegados a mi oído- Sabe Katherin, no es seguro permanecer mucho tiempo en el mismo lugar en este pueblo. Después de todo, hay quienes lo protegen –continuo Constantine y se detuvo unos segundos para acariciarme el cuello con su nariz- Huele deliciosa, seguramente su sangre debe de saber igual o mejor.

_ No querrá intentar averiguarlo –le advertí y él rió aun con su rostro sobre mi cuello

_ No la morderé. Que pase buenas noches y espero volver a verla algún día –dijo él y en un abrir y cerrar de ojos había partido

Tarde unos segundos en salir totalmente de su encantamiento. Sacudí la cabeza para estar segura de que ya no estaba bajo su control y continué con lo mío. Mi encuentro con Constantine solo había logrado provocarme demasiadas preguntas respecto a donde estaba y por que había dicho que no era seguro permanecer mucho tiempo en el mismo lugar. Yo llevaba más de dos meses en este lugar y jamás me había pasado nada.

Mi tiempo en el techo concluyo cuando comencé a vislumbrar en el horizonte el color anaranjado del amanecer. Suspire sin querer tener que bajarme pero no podía arriesgarme a que alguien viera una figura caminar por el techo de Cato. Y además, no encontraría explicación alguna que dar sobre por que estaba en el techo al amanecer. Baje del borde a mi ventana y entre a mi habitación.

Me cambie la ropa que tenía puesta luego de ver que tenía un poco de tierra y pedazos de hojas. Me mire al espejo y supe que no podría arreglarme para aparentar que no había estado fuera toda la noche, no había otra opción. Me dirigí al cuarto de baños y abrí la canilla para llenar la bañera a tiempo que revisaba mi celular. Tenía dos mensajes. El primer mensaje había llegado horas antes de la medianoche y era de parte de Lucas, deseándome una feliz noche de brujos. Claro, él tenia el cambio de horario por que seguía en Europa. El segundo mensaje había llegado exactamente a la medianoche y era de Derek, también deseándome una feliz noche y diciendo que me aguardaba una sorpresa. Sonreí al responderle lo mismo y agregarle que estaba ansiosa por saber a que se refería. Deje el celular en la mesada del baño, junto con una toalla y ropa que ponerme. Me quite lo que llevaba puesto, haciéndolo un bollo y metiéndolo en un canasto con ropa para lavar y luego simplemente me sumergí en el caliente agua. Cerré los ojos, tirando la cabeza hacia atrás y apoyándola sobre el borde de la bañera a tiempo que disfrutaba de la calidez del agua. Permanecí allí en esa calma y tranquilidad que solo brindaba un baño durante minutos. Jamás me habría movido de no ser por que escuche como sonaba en mi habitación el despertador diciendo que debía levantarme para ir a la escuela. Enserio no deseaba tener que moverme de donde estaba pero tenia que hacerlo. Suspire, sumergiéndome una última vez en el agua antes de salir.

Salí del agua, tome la toalla me seque y me cambie poniéndome la ropa del día. Luego me seque con la toalla el pelo y sonreí al ver mi despeinado aspecto en el espejo. Tome un peine y me arregle el cabello. Antes de que pudiera darme cuenta ya estaba abajo, desayunando una taza de chocolate caliente con leche. Luego de varios minutos Cato bajo también a desayunar y le sonreí mientras él se preparaba un café.

_ ¿Dormiste bien esta noche? –pregunte cuando se sentó frente a mi

_ Si, aunque me sigue torturando el hecho de que todo esto sea tan confuso. Me frustra no avanzar con una investigación –dijo él

_ Pero tu eres Joan Carlos Stuart, el mejor periodista de la zona –dije sonriendo- Seguro averiguaras este misterio.

_ No se que imagen te habrás hecho de mi Katherin pero creo que estas exagerando –dijo él sin antes no haber reído

_ No exagero, te he visto hacer otras investigaciones y en realidad eres muy bueno en tu trabajo. Esto solamente te resulta difícil por que debe de haber alguien encubriendo el tema y todo eso –dije y él me sonrió

_ Probablemente –contesto mientras revolvía su taza- ¿Y? ¿Qué harás esta noche? –pregunto él

_ Hay una fiesta para todos los alumnos de la escuela en un establecimiento del centro. Empieza a las ocho. ¿Puedo ir? –pregunte inocentemente

_ Ya te dije que mientras no te metas en ningún problema por el que tu padre quiera matarme, puedes hacer lo que quieras –respondió él- ¿Ya pensaste de que iras disfrazada?

_ No realmente –admití- Pero algo se me ocurrirá.

El resto del desayuno transcurrió normalmente. Lo bese en la mejilla al despedirme antes de partir y salí de la casa. La puerta se cerró detrás de mí y me detuve en seco al ver en el cielo la presencia, tanto de la luna como del sol. Hoy resultaba ser uno de esos días en donde la luna también se podía ver de día y eso solamente ayudaba a aumentar m hiperactividad. Fui caminando a la escuela sin poder evitar subirme en todo tipo de cosas que me encontraba, desde bancos sobre los que caminaba hasta floreros que me balanceaba por el borde.

No había nada que hacer, nada en que poder descargar toda la energía que tenia. Estaba ya llegando a la cuadra de la escuela cuando escuche sonar el timbre y comencé a correr para no llegar tarde. Encima tenía primera hora con el señor Duckfel, un hombre agrio de unos cuarenta años que por alguna razón tenia algo contra todo el mundo. Llegue a su clase, deteniéndome abruptamente para no seguir de lado y entrando. Ya sentado en su escritorio, el señor Duckfel me echo una mirada totalmente envenenada antes de hablar.

_ Tarde Strega –dijo como siempre con su tono de molestia

_ Apenas fueron unos minutos tarde –me queje y él me fulmino con la mirada

_ Esos minutos podrían costarle la vida a alguien si esto fuera una situación diferente –dijo él

_ Pero no lo es y no hay nadie en este momento que pueda morir por mi llegaba tarde –dije molesta

_ No escupa al cielo señorita por que no sabe cuando la vida puede darse vuelta y jugarle una mala pasada. La puntualidad es un tema importante y es sobre eso que hablaremos hoy en la clase de cívica. Ahora, puede tomar asiento –concluyo él

Refunfuñe por lo bajo, maldiciéndolo internamente y fui a sentarme en el primer lugar libre que encontré. Las horas pasaron a muy rápido o muy lento, no lo sabia exactamente, pasaba la mayor parte del tiempo garabateando en un cuaderno sin prestar atención en clase. De hecho, ni siquiera me di cuenta de que era la hora del almuerzo hasta que me encontré con la clase de biología totalmente vacía. Me apresure a tomar mis cosas para ir a comer y en el pasillo me choque con Alex.

_ Perdona –dijo Alex

_ ¿Ahora resulta que existo para ti? –pregunte y él me sonrió

_ Finalmente me decidí a que no te dejaría en paz hasta que me mostraras quien eres realmente –dijo él y luego se llevo una mano a la cabeza

_ ¿Te sientes bien? –pregunte

_ Realmente no pero ya se me pasara –respondió Alex y agrego- Igual uno tampoco puede esperar sentirse bien luego de una clase de física.

Reí dulcemente, sin poder imaginar como es que la clase de física le podía causar un dolor de cabeza a Alex considerando que a él le iba excelente en todas las materias. Continué con mi camino, aun sintiendo su mirada clavada detrás de mí. Los últimos días respecto a él habían sido diferentes, me había hablado una que otra vez y varias veces lo había encontrado mirándome. Quizás realmente se había decidido a no detenerse hasta no averiguar que ocultaba yo. Lo que Alex deseaba averiguar era como era yo realmente, pero en todo este tiempo la únicas veces que me había vuelto a sentir realmente yo había sido durante la persecución que había tenido con los ángeles y cuando Alex me había alcanzado con su motocicleta hasta la plaza. Esas eran las únicas dos ocasiones en las que me había sentido realmente yo, feliz y plena como si no estuviera metida en todos estos problemas y no tuviera que ocultarme de nadie.

Este día estaba pasando realmente muy rápido para mí. Antes de que pudiera darme cuenta ya estaba fuera de la escuela sin saber realmente si esta había terminado o si yo había escapado ayudándome quizás un poco de la magia. Lo más probable era que fuera lo segundo. El día de hoy en especial, mis poderes estaban más presentes que nunca y deseaba utilizarlos en todo cuanto pudiera. Tenia que esforzarme al máximo para controlarme y no tentarme a utilizarlos. Trataba de no pensar en ello, de distraerme con cualquier cosa y de evitar a todo momento cualquier pensamiento que tuviera que ver con la magia sabiendo que esto no duraría mucho.

Llegue a la casa de Cato y ya desde afuera podía ver que esta estaba vacía y que él debía de seguir en su oficina. Entre mas que sonriendo y aquí empezaba el espectáculo. Entre, he hice que la puerta se cerrara detrás de mi y luego con un movimiento de manos hice que se echara el cerrojo. Era fácil no utilizar mi magia en presencia de personas normales ya que no debía, pero ahora no había nadie que me detuviera y era totalmente libre. Fui a la cocina y en un segundo hice aparecer una taza y una cuchara sobre la mesa. Del mismo modo también hice aparecer chocolate en polvo, azúcar y lecho y los fui agregando en la taza mientras hacia que la cuchara revolviera. Todo eso con simplemente mirar y hacer un movimiento en círculos con el dedo para que la cuchara revolviera. Igual de fácil que hice aparecer las cosas, las hice desparecer, guardando el chocolate, el azúcar y la leche en sus lugares correspondientes. Hacer aparecer algo no consistía en sacarlo de la nada, tenia que existir y estar en algún lugar para que pudiera “tomarlo”. Por ejemplo, esa leche provenía de la heladera de Cato, simplemente la hacia aparecer y luego que volviera a su lugar.

Deje mi mochila sobre una silla y tome la taza. Hice que los cuadernos y bolígrafos salieran de mi mochila y estuvieran sobre la mesa. Mientras tomaba de la taza, un bolígrafo hacia mi tarea sobre un cuaderno abierto y así continuaba con los demás. Lo único que tenia que hacer era mirar fijamente el bolígrafo y concentrarme en lo que quería que hiciera. Este copiaba exactamente mi caligrafía y respondía todo correctamente. Una vez que hubo terminado con toda la tarea, el bolígrafo junto con los cuadernos se volvieron a guardar en mi mochila con un chasquido de dedos. Sonreí, había olvidado todo lo que podía hacer con mis poderes y aproveche la ocasión para seguir utilizándolos. Permanecí apoyada en la mesada mientras hacia que la taza se lavara ella misma en el fregadero. Hasta hacia movimiento con las manos para hacer que esta girara bajo el chorro de agua y asegurarme que quedara totalmente limpia. Con una sonrisa hice que la taza fuera secada en el aire por un repasador y luego la hice flotar por toda la cocina hasta la alacena. Abrí la puerta y con una sonrisa guarde la taza en su estante correspondiente.

Tome mi mochila y en un instante subí a mi cuarto. Ahí la deje tirada mientras jugaba a ver que podía hacer con mis poderes. Hice todo tipo de cosas, desde hacer que cada objeto se ordenara en su lugar hasta ocuparme de que la cama estuviera más cómoda que nunca. Me senté sobre ella, con los pies cruzados y mas curiosa de lo normal preguntándome que podría hacer. Una idea se fue formando débilmente en mi cabeza y tome un espejo de mano. Cerré los ojos y me concentre plenamente en lo que quería. Para cuando los volví a abrir podía ver la imagen que quería en el espejo. Durante unos segundos se vio reflejada mi verdadera apariencia. Veía nuevamente el color de mi piel, la calida temperatura de mi cuerpo, mi cabello largo hasta la cintura y con su verdadero color caramelo. Pero esa imagen solo duro un segundo ya que luego se perdió y volví a ser como era. No podría recuperar algo que me había sido arrebatado, jamás tendría de nuevo mi verdadera apariencia excepto que ellos me la devolvieran y eso no pasaría. Volví a estar de nuevo totalmente pálida, con la temperatura baja y el cabello beige y que apenas me pasara los hombros.

Suspire y volví a dejar el espejo sobre la mesa de noche. Me puse en pie y abrí las puertas del placard mientras hacia pasar una por una las prendas que estaban colgadas frente a mi buscando algo que ponerme esta noche. Era una fiesta de disfraces lo que significaba que podría ir vestida como quisiera sin arriesgarme a levantar sospecha. Sonreí ante la libertad que tenia para elegir que prendas ponerme y que apariencia tendría. Podría ir disfrazada como una bruja. Reí ante lo gracioso que seria mostrarme como era yo realmente y que lo tomaran por disfraz. Termine decidiéndome por un delicado vestido negro de satén que casi no me llegaba a las rodillas. Me puse mis típicas botitas acordonadas de cuero y luego mi capa de terciopelo que me cayo casi hasta los tobillos. Me sonreí al espejo, la imagen era realmente perfecta. Por ultimo tome mi sombrero y me lo puse. La punta estaba doblada cómicamente de costado por lo viejo que estaba el cuero y no podía evitar sonreírme. Realmente parecía una brujita, tierna e inocente que no seria capaz de hacer nada malo. Me puse mis guantes de cuero. Totalmente vestida de negro y con la digna imagen de una bruja me mire una última vez al espejo.

Cato llego a casa pasada las siete y media y quedo totalmente maravillado ante mi apariencia. Dejo sus cosas de lado y me abrazo fuertemente contra él a tiempo que yo sonreía. Luego se separo y me examino de pies a cabeza.

_ Pareces realmente una strega –dijo sonriéndome y luego me beso en la frente- Estas hermosa.

_ Muchas gracias Cato –dije y lo volví a abrazar colgándome de su cuello

En comparación conmigo, el hombre tenía un gran tamaño. Yo en cambio era más pequeña, de facciones finas y delicadas por todas partes. De hecho, hasta parecía más delicada que Nikky y mucho más delicada que Mecha. Aunque no sabia hasta que punto mi contextura podía llegar a parecer frágil ya que en realidad era todo lo contrario. Era irónico pensar que estas finas y delicadas manos que tenía podían causarte la peor experiencia de tu vida al hacerte revivir tu peor recuerdo con un roce a tal punto que podías quedar inconsciente en el piso. Quizás hasta podía dejarte traumado si te tocaba durante demasiado tiempo.

_ No hagas nada por lo que tu padre podría matarme –dijo él

_ ¿Eso que significa? –pregunte

_ Significa, en gran parte, que cuidado con que chico andas esta noche –explico él

_ Cato –dije como si me estuviera tratando de una niña pequeña y así parecía ser

_ Cuando acorde con tus padres que podías quedarte a vivir aquí también tuve que aceptar ciertas reglas y condiciones –dijo él- Y en una decía explícitamente que Adrian confiaba en mi criterio para ver con quien andabas y que si te pasaba algo yo era responsable. Yo te daré toda la libertad que quieras pero debes saber que yo estoy a cargo de ti y soy tu tutor y como tal debo elegir que es lo mejor para ti. No te dejare salir con un chico que sea malo para ti.

_ Joan, voy esta noche solo para divertirme y pasarla bien con mis amigos –dije

_ Aun así Katherin –dijo acomodándome un mechón detrás de la oreja y mirándome con cariño- Te ves preciosa.

Le sonreí y lo abrace una última vez antes de partir. El refrescante aire nocturno me pego directamente en la cara dándome una sensación de alivio. Necesitaba hacer esto mas seguido, usar mi magia por que cuando lo hacia me sentía nuevamente yo misma y sentía como si nada hubiera pasado y yo siguiera siendo la misma de siempre. De hecho, usar la magia me hacia sentir fuerte, sin ninguna preocupación a los demás ni nada. Habían sido mas de dos meses en los que casi no había utilizado mi magia, desde que había llegado aquí no la había utilizado en casi nada y eso de algún modo me había contraído.

Ya podía ver por las calles a varios niños disfrazados tocando las puertas de las diferentes casas. Lo veía pasar junto a mí con calabazas repletas de dulces. Encontré a varios de mis compañeros de escuela también, quienes me saludaban y algunos hasta hacían una reverencia bromeando hacia mi. Para ser la típica chica nueva había logrado adaptarme muy bien y hacer rápidamente buenos amigos. Aunque en mi anterior escuela también me había pasado algo así. Siempre decían que yo era encantadora y estaba rodeada de gente feliz de estar conmigo, pero casi siempre reía ante el término.

Finalmente llegue al lugar, cruzando la plaza principal y parándome frente al viejo edificio desde el cual podía oír la música desde afuera. Unas manos me agarraron por la espalda y reí al darme vuelta y ver el rostro totalmente pintado de verde de Matt. Él rió conmigo al soltarme y pude apreciar más su disfraz de zombi.

_ No es bueno que una brujita ande sola de noche. Por suerte aquí esta el caballero muerto para cuidarla –dijo haciendo una reverencia y sonriéndome

_ Creo que podría cuidarme sola pero gracias por su ofrecimiento caballero verdoso –dije también haciendo una reverencia y ambos reímos

_ Te ves muy linda así vestida, no me molestaría que echaras algún encantamiento sobre mi –bromeo Matt

_ Gracias –dije

_ Por cierto, creo que había alguien buscándote dentro –dijo él

_ Siempre resulta que hay alguien buscándome –conteste

Me despedí de él viendo que se quedaría afuera y me metí al lugar. Solamente había un par de pequeñas mesas en la entrada para dejar las pertenencias, luego todo era ocupado por la zona de baile y mas adelante había un escenario. Camine entre la multitud y la ensordecedora música. En momentos como este tener desarrollado mas de lo normal los sentidos era desventajoso, mis oídos me llegaban a doler por lo fuerte que se oía la música. De pronto alguien se colgó de mi espalda y luego se bajo. Me di vuelta para examinar a la novia que tenía atrás, toda vestida de blanco y con maquillaje en los ojos todo corrido que hacia parecer que había estado llorando. Solo después me di cuenta del corte que tenia hecho en el cuello y la sangre falta sobre los breteles del vestido. Aunque el cabello rojo totalmente despeinado lo decía todo.

_ ¿Te han dejado plantada en el altar? –pregunte sonriendo y ella asintió

_ Precisamente y el dolor causado provoco mi suicidio –dijo ella fingiendo tristeza y limpiándose una lagrima que no había

_ Que novia tan desesperada –dije

_ La desesperación que uno adopta cuando se pierde a un ser amado es terrible –dijo Mecha

Supe exactamente a lo que se refería y me lleve una mano al pecho, tomando mi collar, ante el golpe que eso significo para mi. Pero supongo que esa circunstancie en mi había tenido un efecto diferente, yo había perdido al Nicholas que amaba y había encontrado a un Nick que odiaba. Eso me había dolido terriblemente y me seguía doliendo pero en ningún momento había caído totalmente ante la desesperación.

_ ¿Y tú que bruja? –Pregunto Mecha- ¿Acaso sirves a Lucifer?

_ Realmente no, lo rechace –dije siguiéndole el juego aunque era verdad, ella rió

_ No me imagino a una bruja que haya rechazado servir a Lucifer, creí que eso no existía –dijo ella- Por lo que yo tengo entendido es Lucifer quien te da los poderes a cambio de tu alma.

_ Eso es cierto. Excepto que nazcas con poderes –respondí y ella pareció pensarlo durante un rato

_ Bueno, no importa –dijo y luego rebusco algo en un bolsillo del vestido y me lo mostró- Ten, para ti.

Mire con curiosidad el pequeño potecito que ella me dio y lo abrí. Enseguida sentí un aroma a frutillas y mire lo que este contenía. Era un brillo labial, tanto de olor como de sabor a frutillas. Me quite un guante, pasando un dedo sobre la superficie de este y luego aplicándome en los labios. Se sentía muy suave y les daba a mis labios una sensación de aterciopelados. Volví a ponerme el guante y guarde el brillo labial en un bolsillo interno de mi capa.

_ Los estaban regalando afuera como souvenir y agarre uno para ti –dijo ella- Pensé que te gustaría el de frutilla, una de las cosas que principalmente representan son la bondad y tu eres muy bondadosa.

_ Muchas gracias. Me encantan las frutillas, sobre todo su aroma y sabor, son mi fruta favorita –dije sonriéndole y ella me devolvió la sonrisa

En ese instante Victoria apareció entre nosotras, luciendo como siempre su rubia cabellera y un disfraz de ángel que consistía de una mini-falda blanca, una musculosa y unas botas, todo completamente blanco además de unas alas falsas en la espalda. Enseguida las chicas que la seguían estuvieron a su alrededor, todas con disfraces que implicaban mascaras para que no se les viera el rostro y la única que resplandeciera de entre ellas fuera Victoria. Ella nos examino a ambas de pies a cabeza y su disgusto fue más que evidente en su rostro.

_ No creí que dejaran entrar gente con tan malos disfraces –dijo ella

_ Si, yo también me ando preguntando como es que te dejaron entrar –respondí sonriendo

Vi como Mecha se tapaba la boca para no reír mientras que Victoria me fulminaba con la mirada. Ella no lograría pasar sobre mí en ningún momento si era eso lo que estaba intentando. Nuevamente comenzaba otro enfrentamiento con Victoria aunque yo podría ganarle sin ningún problema, era en esto en lo único que le agradecía a mi hermana, que las constantes peleas nuestras me habían enseñado a llevar cualquier enfrentamiento perfectamente.

_ No lo decía exactamente refiriéndome a mí –dijo Victoria

_ Si, ya lo sé. Entiendo que cuando la gente tiene envidia de otros tiende a decir todo lo contrario de la verdad –dije sonriéndole y su furia solamente pareció aumentar

_ Yo creo que tu disfraz podría verse mejor con una mascara –agrego Mecha

_ Hablo la novia suicida –dijo Victoria- Hubieras quedado mucho mas linda si te hubieras cortado todo el rostro. Aunque claro, tú ya vienes disfrazada de fea todos los días.

_ Vaya, realmente nos envidias –dije fingiendo sorpresa y llevándome una mano a la cabeza- No creí que nos envidiaras tanto.

_ Entonces supongo que debería agradecerte por el halago –dijo Mecha- Pero realmente no quiero hacerlo.

_ ¿Acaso ustedes dos son tontas o no entienden que las estoy criticando? –pregunto Victoria exasperada

En ese momento intervino Nikky que estaba disfrazada de domadora de leones, portando unas panti-medias largas color piel, un short tiro alto con una látigo a un costado y una galera. Ella nos miro sin comprender a Mecha y a mí y luego se paro frente a Victoria para enfrentarla.

_ Pues supongo que si aquí están criticando habría que empezar por tu disfraz. ¿A quien crees que vas a impresionar? –Pregunto Nikky y luego fingió que lo pensaba- Veamos... Veamos... ¿A quien intentaría impresionar Victoria D´Alessandra Martinez portando un disfraz de ángel? ¿Quiénes portan unas alas de ángeles plateadas y abiertas y si se parecen a ángeles? –continuo Nikky y luego dejo de fingir- Victoria lo tuyo llega a ser realmente patético. Sabes que ellos nunca vendrían así que no se por que te molestas en intentarlo si además nadie nunca se fijaría en ti.

_ Mejor ve y ocúpate de tus gatitos de circo Nikky –respondió Victoria despectivamente- O mejor, ve a que te coma un león.

_ Estaría entrenado para comerte a ti –respondió Nikky- Dime Victoria. ¿Hace cuantos años vienes intentando este truquito tuyo de venirte disfrazada de ángel para impresionar a alguien que no asistirá? Nunca en tu vida alguno de ellos te ha dirigido una palabra.

_ ¿Y que? ¿A ti si? –pregunto Victoria y Nikky sonrió

_ Soy sincera, no. Pero creo que Katherin podría presentarme a su buen amigo Alexander, después de todo no hay mejor razón que la que ella dio para llegar tarde –dijo Nikky y luego se dio vuelta- Ahora discúlpame Victoria, pero debo ir a ocuparme de asuntos en el escenario.

Nikky partió casi tan rápido como vino y se perdió entre la multitud con rumbo al escenario. Mire el escenario en donde había chicos pasando constantemente, conectando cables, ocupándose de los instrumentos, acomodando el lugar. Estaba obvio que una banda estaba a punto de subir a presentarse y tocar y conociendo a Nikky ella debía de estar organizando todo eso. Nuevamente mire a Victoria quien me echo una mirada asesina.

_ Así que hiciste un amigo –dijo Victoria- ¿Aun continuas con eso de los amigos imaginarios e inventar cosas que nunca existieron? Creí que ya habías madurado bastante al menos para dejar esa etapa atrás.

_ Vaya Victoria, creí que tenias ojos por todas partes que te decían lo que sucedía pero creo que me decepcionaste –dijo Mecha- No sé si lo sabias pero hace unos días Katherin paso toda una tarde con Alexander. Y es mas, habíamos arreglado de encontrarnos esa misma tarde aquí en el centro y él la alcanzo con su motocicleta hasta la plaza central.

_ Mercedes cierto que tu eres la que cree en seres fantásticos, al parecer ahora también crees en situaciones fantásticas –dijo Victoria y vi el golpe que esto significo para Mecha

_ Si quieres Victoria, la próxima vez que lo vea le pido que escriba una nota y la firme diciendo que estuve con él y dedicada a ti –dije

_ Si, Katherin. Ojala te creyera pero lo cierto es que... no –concluyó ella- Pero después de todo, no me sorprende que ángel y bruja se lleven mal.

_ Gracias por el cumplido, no creí que me consideraras un ángel –dije haciendo una reverencia ante ella- Me honra su presencia alteza de la oscuridad, bruja del demonio.

Creí que Victoria seria capaz de matarme en ese momento al ver como tanto Mecha como sus seguidoras estallaban en risas. Pero en cuanto al término bruja respecto a la actitud, la única bruja que había aquí era ella.

_ Victoria, creo que hoy no es tu día, podrías irte a pedir caramelos con los niños así estas con gente de tu nivel –dijo Mecha y eso pareció colmar a Victoria

_ Camille, tengo sed, dame tu vaso –dijo Victoria y una de las chicas que estaba a su lado tembló

_ Pero, pero, apenas lo agarre y no pude beber ni un sorbo –dijo la chica, tartamudeando

_ Mucho mejor –dijo Victoria- Dámelo.

La chica le entrego el vaso a Victoria y esta se lo llevo a los labios para fingir que tomaba pero pude ver claramente que no lo hacia. En vez de eso, su intención era otra y la pude adivinar fácilmente al ver el rojo líquido que contenía el vaso. Me fije en Victoria, es sus ojos para confirmar mis creencias y ver lo que ella tramaba, y luego me fije en el blanco vestido de Mecha. Victoria no se quedaría de brazos cruzados luego de lo que había dicho ella pero yo tampoco lo haría viendo sus claras intenciones de volcar al líquido rojo sobre el blanco vestido de Mecha.

Lleve mis manos a la espalda, por debajo de la capa para que nadie pudiera verlas. Me saque ambos guantes y la palabra vacīvus resonó en mi cabeza. Un hechizo simple y las constantes luces que había en el lugar ocultarían mis ojos. Repetí la palabra en mi mente y luego, congele la mano derecha como si estuviera tomando algo. En ese momento Victoria hizo como si se le resbalara el vaso de la mano para verterlo todo sobre Mecha. Pero el vaso estaba vacío y no pude evitar sonreír ante el hecho, un simple hechizo nada más. Victoria volvió a tomar correctamente el vaso y luego miro perpleja y molesta a la vez el interior.

_ ¡Esta vacío! –exclamo furiosa

_ Victoria, no sabía que tenías problemas de memoria. Pero si no recuerdas, te acabas de tomar el líquido hace unos segundos –dije aun sonriendo y ella me echo una mirada envenenada

_ Yo no lo tome –dijo entre dientes y luego miro a Camille- Fue esta inútil que me lo dio vacío. ¡No sirves para nada! –le grito

Camille se echo la mascara que llevaba hacia atrás y pude verla. No era más que una simple niña, con varios años menos que yo. Tenia el cabello corto de un color rubio oscuro y opaco y sus ojos grises estaban completamente llorosos. Parecía de tez pálida ante las luces que había y los labios le temblaban demostrando que estaba al borde del llanto. Victoria le devolvió el vaso, prácticamente se lo tiro y entonces afloje la mano en el momento justo. Nuevamente el liquido volvió a aparecer y se vertió totalmente sobre los pies de Victoria manchándole de este modo las botas blancas y hasta metiéndose dentro de ellas. En un segundo volví a ponerme ambos guantes y mis manos volvieron al frente a tiempo que tomaba a Mecha por un brazo dándole el aviso de que debíamos partir. Nos alejamos rápidamente del lugar del incidente y estuvimos totalmente fuera de la vista de Victoria.

_ Supongo que gracias –dijo Mecha

_ ¿Por qué? –pregunte fingiendo incredulidad

_ El liquido que había en ese vaso iba dirigido para mi, no sé que hiciste pero gracias –dijo ella

_ No sé a que te refieres, pero supongo que de nada –dije fingiendo lo mejor que pude que no tenia idea de lo que Mecha acababa de decir

Aun seguía pensando en lo que acababa de pasar, en lo que había estado a punto de hacer Victoria y yo había dado vuelta. El rostro a punto de llorar de Camille me había quedado grabado en la mente y no podía deshacerme de él. Ella era tan solo una niña y quien sabe lo que le haría ahora Victoria luego de lo ocurrido. Entonces la pena me invadió por la chiquilla.

_ ¿Cuántos años tiene Camille? –pregunte

_ Ella tiene solo doce, la adelantaron y esta en primer año –dijo Mecha

_ ¿Y por que anda con Victoria? –dije

_ Por que Victoria necesita alguien que le haga bien la tarea –respondió Mecha- No me parece extraño que se aproveche de la pobre chiquilla. Aunque supongo que después de lo ocurrido creo que la matara.

_ Pobre –dije por lo bajo sintiéndome en parte culpable

_ Si, no se lo que Victoria le hará –dijo Mecha por lo bajo

En ese momento la música ceso y hubo un agudo ruido causado por un micrófono que me obligo a llevarme las manos a los oídos. Para cualquier humano esto hubiera sido molesto, para mi era torturador por lo agudizado que tenia el sentido del oído. Mecha apenas si hizo una mueca de disgusto y luego me miro con incredulidad. Una vez que el sonido termino ambas levantamos la vista al escenario igual que todos los aquí presentes. Reconocí enseguida a Kevin frente al micrófono en lo que parecía ser un disfraz de pirata, portando un pañuelo en la cabeza y una empuñadura falsa en la cintura.

_ Lamento la molestia –dijo haciendo una mueca- Lo cierto es que se me pidió que fuera el encargado de presentar a la banda pero dudo que alguno de ustedes quiera verme a mi haciendo eso. Yo pienso, y es lo que se debe, que tiene que ser una chica linda la que suba al escenario y presente a la banda. Y por eso mismo, te invito brujita, a que subas al escenario y me ayudes con esto.

Me ruborice totalmente al darme cuenta que me estaba mirando y se refería a mi. Mecha me empujo entre toda la multitud para que avanzara y una vez que estuve frente al escenario Kevin me tendió una mano y me ayudo a subir. Estuve a un lado suyo en segundos y me saludo sonriendo y besándome en la mejilla. Luego me di vuelta y mire al público, varios silbaban y gritaban cosas ante las que no podía evitar ruborizarme más. Kevin me tomo por la mano y me hizo dar una vuelta sobre el escenario.

_ Creo que nunca en mi vida vi una bruja mas hermosa –dijo él al detenerme y se acerco para susurrarme al odio, dejando el micrófono de lado- Bueno, lo que tienes que hacer es simple, presentar a la banda que toca continuación. Ellos son The Tormented.

Asentí sonriendo y luego tome el micrófono que él me daba. Rápidamente pensé en algo sin saber exactamente que hacer y mire a todos los que estaban aquí. Sentía tanto entre el publico como tras bambalinas a Mecha y Nikky dándome ánimos y entonces hable.

_ Bueno, pidieron a una chica linda para presentar a la banda y supongo que no cumplo todos los requisitos pero aquí estoy –dije sonriendo y hubo gritos que decían todo lo contrario, que yo si era linda y cumplía perfectamente los requisitos- Gracias. Pero enserio, solo estoy aquí arriba por que soy amiga del presentador que no quiere hacer su trabajo –continué y Kevin hizo una mueca- ¡Esta es noche de Halloween y espero que todos la estén pasando genial! ¡Ahora los dejo con The Tormented! –grite

Enseguida hubo gritos y aplauso de parte de todos. Cinco muchachos subieron al escenario, acomodándose cada uno y tomando su instrumento mientras que uno se acercaba a mí y tomaba el micrófono.

_ Muchas gracias, no creí que tendríamos a una presentadora tan linda para nuestra primera vez –dijo mirándome y luego miro al público- Mi nombre es Thomas y no se dejen llevar por nuestro nombre por que les demostraremos que nuestra música es la mejor que pudo haber habido en esta fiesta. Nuestra primera canción es “Hechizo de medianoche” y ya que la tengo cerca, va dedicada para esta brujita.

Simplemente me sonroje más y luego abandone el escenario junto con Kevin. Ambos fuimos tras bambalinas donde me encontré con Nikky que estaba dando órdenes respecto al sonido y las luces. Mire desde ahí como la banda empezaba a tocar con un excelente ritmo y Thomas empezaba a cantar. Había que admitir que para que fuera la primera vez que se presentaban lo estaban haciendo muy bien y realmente su música era excelente, la mejor que pudo haber habido en esta fiesta. La canción estaba cargada de buen ritmo y el público los aclamaba a cada rato. No pude evitar perderme entre la letra que trataba de una bruja que no deseaba servir a la oscuridad y para eso hacia un hechizo exactamente a la medianoche del día de Halloween para dejar de servir a Lucifer. Me resultaba casi hipnotizante tanto la letra como la música y no podía dejar de mirar al escenario.

_ Hiciste un excelente trabajo –dijo Kevin sacándome de mis pensamientos

_ No tenia idea de que hacer, pudiste haberme advertido que me harías subir al escenario –dije

_ Temí que si lo hubiera hecho te hubieras negado. Y por cierto, te equivocas, si cumples con los requisitos que yo pedía: una chica linda –agrego mirándome de soslayo- Por cierto, lindo disfraz.

_ Igualmente –dije sonriéndole

_ Sabes que, nunca entenderé por que las chicas que son verdaderamente lindas no lo creen. Eso las hace aun más encantadoras –continuo Kevin

_ ¿A que quieres llegar? –pregunte ya conociendo su forma de actuar

_ Realmente a nada. Solo a hacerte entender que tú eres linda por más que no lo creas y que te vería como una persona para invitar a salir de no ser por que ya estoy enamorado de otra –respondió él

La sinceridad de Kevin me sorprendía más cada día. Casi me costaba creer que hacia unos meses casi me había caído encima suyo al conocerlo y ahora estaba aquí y él estaba confesándome sus secretos como si nada. Él confiaba plenamente en mí, como si me conociera de toda la vida o algo así y lo podía notar en la forma en que me miraba. Había resultado ser un muy buen amigo y quizás el hecho de que no se guardara nada estando conmigo era lo que mas me gustaba de él.

_ ¿Y has conseguido invitarla a salir? –pregunte

_ Estoy en eso –respondió con una mueca

_ Entonces solo avísame y te ayudare en todo lo que necesites. Le haré un hechizo de amor –dije bromeando y luego no pude evitar reír

Hechizos de amor. Realmente esos no existían. Y además, yo jamás seria capaz de hacerle un hechizo a un humano. Su voluntad era muy fácil de corromper por una bruja y yo no era el tipo de bruja que haría eso. De hecho, yo no me consideraba mala, no hacia nada que pudiera herir a otros o causarles problemas y no utilizaba mi magia para el mal ni nada de eso.

Nikky dejo de dar órdenes y se acerco a nosotros, sonriéndonos. Me fije por un segundo en los ojos de Kevin al verla. Si, seguramente ella debía ser de quien estaba enamorado. Sonreí para mis adentros, lo ayudaría en todo lo que podría y además, no era que a Nikky no le gustaría la idea de salir con Kevin. Los tres nos acercamos al borde del escenario para ver el final de la primera canción y escuchar los aplausos y aclamaciones de parte del público. Thomas les sonrió a todos mientras presentaba a sus amigos y la felicidad lo invadía.

_ Hicieron un excelente trabajo –susurro Nikky- Y ustedes una excelente presentación.

_ Solamente me pare en el escenario y la hice subir a Katherin –dijo Kevin- Te hubiera hecho subir a ti de no ser por que estabas ocupada.

_ Me hubiera encantado de no ser por que lamentablemente estoy encargada de mantener todo el orden aquí –respondió Nikky sonriéndole- Kevin, un chico encargado de las luces se cayo torciéndose el tobillo y se fue. ¿Podrías ocuparte cinco minutos hasta que llega el reemplazante?

Kevin asintió casi al instante y luego partió. Apenas estuvimos solas Nikky me lanzo una mirada que no supe identificar totalmente. Parecía una mezcla entre la completa seriedad y seguridad de uno mismo con algo de molestia como si le hubiera ocultado algo. Realmente no sabia que significaba esa mirada y algo dentro de mi me decía que ella se había deshecho de Kevin apropósito.

_ ¿Hay realmente un chico encargado de la luz que se torció el tobillo y partió? –pregunte

_ No realmente pero averiguar eso le tomara a Kevin el suficiente tiempo para que este contigo a solas –respondió Nikky

_ ¿Qué sucede? –pregunte

_ Quería saber que sucedió luego con Victoria –dijo Nikky totalmente seria

_ No mucho. Realmente ella llega a ser una persona odiosa –conteste- Pero le costara bastante trabajo si quiere dejarme en ridículo a mí o cualquiera de mis amigas –agregue sonriendo

_ De eso ya me di cuenta, siempre terminas dándole vuelta el juego –dijo Nikky sonriendo y recuperando su animo- Por cierto, perdona haber mencionado lo de Alexander, solo después de partir se me ocurrió que quizás tu no querías que lo dijera.

_ No hay problema, eso solamente nos dio mas a mi y a Mecha para burlarnos de Victoria –admití y reí al recordarlo- Ahora tengo que conseguir que Alex me firme una hoja diciendo que estuvo conmigo para la próxima vez que me cruce con Victoria. Me gustaría ver su cara cuando le demuestre que no mentía.

_ Entonces pídele que te firme la nota hoy cuando venga –dijo Nikky y la mire atónita

_ Por lo que dijiste, entendí que nunca venían a ninguna fiesta –dije sorprendida

_ Ya lo sé, pero vendrán. Al menos Alex. De eso estoy segura –dijo Nikky

_ ¿Cómo lo sabes? –pregunte

_ Tengo como un sexto sentido para ese tipo de cosas –respondió ella segura de si misma- Créeme cuando te digo que vendrá esta noche. Yo me ocupare de Victoria, deseo verle su cara cuando el momento llegue.

_ Nikky, juro que a veces me resultas totalmente imposible de entender –dije

Ella me sonrió con esa sonrisa tan suya que solo demostraba pura seguridad en sus palabras. Ambas nos quedamos mirando la presentación desde un costado del escenario, ocultas a la vista de todo el público y no podía dejar de preguntarme en que andaba pensando Nikky. Finalmente me rendí, en cuanto a este tipo de asuntos ella adoptaba una seguridad y una seriedad que me era difícil descifrar en lo que pensaba. Pero la noche aun era joven y era Halloween, aun quedaban muchas cosas por hacer.

One Response to “Capitulo 7: Hiperactividad”

  1. que buena la escena de victoria con el vaso. De verdad , me estuve riendo tanto que caasí me caigo de lav silla. Se lo merecía!!


    Sigue así.

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