Capitulo 4: El arte cobra vida

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Me desperté exactamente a las seis de la mañana cuando sonó el despertador sin recordar que había pasado en la noche luego de que me hubiera dejado llevar totalmente por la influencia de la luna. Me lleve una mano a la cabeza, sentía un poco de dolor pero estaba bien. Me levante de la cama, sabiendo que en una hora debía estar en la escuela, y luego me dirigí al baño. Me duche, me vestí, me peine, me seque el pelo y para cuando me di cuenta ya había pasado mas de media hora. En segundos metí en la mochila todo lo que necesitaba para la excursión y entonces baje haciendo el menor ruido para no despertar a Cato. Rebusque en la cocina algo que pudiera comer hasta encontrar lo que parecía ser un pan que había quedado del día anterior y lo guarde en el bolsillo de mi abrigo.

Llegue a la escuela minutos antes de las siete y tuve al suficiente tiempo para ir hasta mi casillero y dejar los patines. Escuche como sonaba mi celular y sonreí al sacarlo y ver el numero. Casi al instante lo abrí y conteste feliz de ellos.

_ ¡Derek! –exclame totalmente alegre

_ ¿Cómo andas brujita? –pregunto él dulcemente

_ Perfectamente por el momento, nada fuera de lo normal. ¿Y tú? ¿Por donde andas? –pregunte

_ Ahora mismo estoy tirado en la cama de un hotel en Miami –respondió él

_ ¿Y Lucas? –pregunte

_ Él aun sigue con tu apariencia y tomo recientemente un avión a Paris. Quería hacer un tour por Europa y lo siguieron. Así que no solamente estas alejada de ellos sino que también en otro continente –contesto Derek- Igual no tienes de que preocuparte, no podrán atraparlo nunca. Y en caso de que lo alcancen, solo es cuestión de segundos para que adapte otra forma y no lo puedan encontrar más.

_ No se como agradecerles todo lo que están haciendo por mi. Y yo de solo pensar en que todo esto es por mi culpa y que fui yo la que se metió en este embrollo –dije tristemente

_ No sigas –me interrumpió él- Sino corto ahora. No es tu culpa todo lo que te esta pasando, ellos deberían dejarte en paz si ya dijiste que no pero lo estuve pensando. Ellos, en especial Él, quieren algo de ti. Sino te hubieran matado apenas te negaste en vez de solo mantenerte cautiva hasta que decidieras aceptar. Cosa que nunca hiciste pero aun así no logro comprender por que la marca en tu espalda.

_ Te digo que me desperté así, no se que paso –susurre

_ Ya lo sé, no es su símbolo sino que todo lo contrario –dijo Derek y luego suspiro- Te extraño.

_ Yo también, odio todo esto –admití

_ Pero sin embargo te gusta estar ahí –dijo él y rió imaginándose lo atónita que estaba yo- Si no te gustara estar ahí, ya estarías maldiciendo y quejándote por teléfono. Te conozco demasiado para saberlo. Lo único, espero que no te olvides de mí ahora con todos los nuevos amigos que debes tener.

_ Jamás me olvidaría de ti –dije cerrando el casillero y tomando mí mochila- ¿Cómo puedes pensar eso?

_ No lo sé, no duermo normal hace días. Me he quedado hasta noche en las calles y me ha afectado mucho la luna estos últimos días –respondió él

_ Si, a mi me paso eso anoche. Encima tengo que leer ese maldito libro que no logro entender una sola palabra –refunfuñe

_ ¿Lo leíste? –pregunte él sorprendido

_ Si –dije

_ ¿Y? ¿Conseguiste averiguar algo respecto a tu don? –inquirió

_ Estoy en eso, digamos que estoy experimentando –dije sonriendo- El problema es que me deja demasiado cansada.

_ Solo necesitas práctica y podrás dominarlo –dijo él- ¿Sigues en casa de Joan?

_ No realmente, hoy tengo una excursión con la escuela y tuve que estar más temprano. Ahora estoy esperando, se supone que debemos juntarnos todos a las siete. Iremos al museo que esta en la ciudad de al lado –respondí

_ No quiero alarmarte pero son casi siete y diez –dijo él

_ ¡Que! –Dije totalmente alarmada- Lo siento, debo cortarte. ¿Me prometes que me volverás a llamar?

_ Claro que si brujita, tu voz basta para decirme que todo esto que estoy haciendo vale la pena –dijo él y luego corto

No pude evitar sonreír y reír dulcemente ante lo que dijo y luego volví a guardar el celular en mi mochila. Camine lo largo del pasillo hasta la puerta y finalmente salí. Ya veía el bus que estaba listo para partir, al señor Folleman tomando asistencia y al resto de los alumnos de mi clase de literatura. Casi corriendo logre alcanzar al grupo y el profesor levanto la cabeza sonriendo al verme.

_ La piccola strega, presente –dijo él y anoto en su libreta

Me quede totalmente paralizada ante lo que dijo y casi me estremecí. Sentí lo fuerte que me pegaba el recuerdo de quien solía llamarme así. Yo era su piccola strega, su pequeña bruja. Pero eso había sido en un tiempo pasado, ahora no quería ni recordarlo ni volver a escuchar que alguien me llamara así por más que solo fuera en broma.

En ese momento Mecha apareció, colgándose de mi espalda y sonriéndome. Casi más logra tirarme ya que me tomo totalmente por sorpresa, pero solo reí y aproveche el hecho de tener guantes enteros para poder tocarla y abrazarla.

_ Hoy se inicia el plan –dijo ella soltándome

_ Realmente estas loca –dije bromeando y ella me sonrió

_ La fairy también esta aquí –dijo el señor Folleman anotando en su libreta

_ ¿Fairy? –pregunte sin entender

_ Él señor Folleman es demasiado apegado a la literatura fantástica, identifica a cada alumno suyo con un ser. Por lo que veo a ti te ve como una bruja y a mí, por mi color de pelo, piensa que soy un hada –respondió Mecha

_ Realmente esta demente –dije por lo bajo para que él no me oyera

_ Si, pero es divertido. Será un viejo chiflado pero te juro que no existe mejor profesor –dijo Mecha y luego se acerco más a mí- Además, de que no se preocupa mucho por lo que hagamos. Por ejemplo, seguramente nos dará una hora libre en la excursión para andar por la ciudad mientras él se queda haciendo lo que quiera.

_ Vamos, vamos alumnos, todos arriba –ordeno el señor Folleman

Y uno a uno fuimos subiendo al bus. Camine por el estrecho pasillo hasta sentarme en un lugar contra la ventana y casi al instante Mecha cayo a mi lado. Una vez que todos subieron, el conductor arranco el bus y el señor Folleman se paro al frente para dar todo un discurso sobre lo que íbamos a hacer. Simplemente ir al museo que estaba en la ciudad contigua para observar el arte fantástico y las pinturas que se habían inspirado en la literatura o viceversa. Lo único que temía era ya que íbamos a una gran ciudad encontrarme con alguno de la secta, pero estaba con mi clase, se suponía que no tenia por que preocuparme.

La primera hora paso realmente rápido. Mecha compartió su reproductor de música conmigo y estuvimos la mayor parte del viaje cantando y riéndonos de lo que hacíamos o cuando discutíamos por qué decía la letra. Fue hacia la segunda hora, cuando ya habíamos entrado en la ciudad, la que pareció mas larga. Quizás era por el transito que había en las calles lo que la hizo parecer lenta. O quizás el simple hecho de que me ponía nerviosa estar en una gran ciudad sabiendo lo que podía pasarme. Los diarios con los encabezados en grande diciendo el numero de desaparecidos y las caras de estos pegadas en las paredes era lo que me torturaba. Sentí como se me congelaba totalmente la sangre al ver por la ventana del bus pintado en una pared la estrella invertida encerrada en el círculo. Casi mas me estremecí y por más que parecía pintada en aerosol no pude evitar el pensamiento de que podía ser sangre. Mi sangre, su sangre, la de cualquiera que hubiera caído en eso.

_ ¿Sucede algo? –Pregunto Mecha- Pareces tensa.

_ No, solamente me impacta mucho el tema de los desaparecidos –admití

_ En realidad no son desaparecidos. Dicen que escapan de sus casas y luego nunca mas los vuelven a ver –dijo Mecha

_ Ya lo sé –respondí aun con la mirada fija por la ventana

_ Ese tema te debe tener loca ya que vives con un periodista –continuo ella- Igual, hoy vamos a pasar la noche en lo de Nikky así que podrás tener un poco de descanso de tantas noticias.

_ ¿Entonces tu madre te permitió? –pregunte para cambiar de tema

_ Costo pero lo convencí. Le dije que ibas tú y entonces me dijo que podía –dijo Mecha y luego miro mis manos- ¿Otra vez con guantes? Hace calor y andas con guantes enteros de cuero. Aunque admito que están geniales.

_ Es que.... antes de venir aquí sufrí una terrible caída y me quedaron las palmas de las manos destrozadas mas o menos –dije inventando rápidamente una excusa- Uso guantes por que sino me duele cada vez que toco algo.

_ Es torturante no poder tocar nada, sé lo que se siente –dijo ella con una mueca

_ Créeme que tu situación debe haber sido diferente a la mía –dije

_ No tanto como debes pensar, somos más parecidas de lo que crees –respondió ella

Pero antes de que pudiera decir algo o hacer alguna pregunta, el bus se detuvo en el frente del museo y se abrieron las puertas para que comenzáramos a bajar. Mecha se levanto casi de un salto y camino por el estrecho pasillo para bajar. La seguí para poder salir pero entonces me tropecé con la mochila de alguien que estaba tirada en el suelo y casi me caigo para atrás de no ser por que me sujetaron.

_ Perdona –dije enseguida poniéndome en pie

_ No hay problema.

Casi me congele al oír la voz de Alex detrás de mí. Si, era él, su voz me resultaba inconfundible. Me permití mirarlo de soslayo solo para comprobarlo y creí haberlo visto sonreír pero no quise arriesgarme de nuevo con miedo a no poder dejar de mirarlo nunca más. Me pareció raro, no creí haberlo visto esta mañana. Aunque lo cierto es que tampoco había prestado mucha atención, había estado muy absorta luego de hablar con Derek.

Finalmente baje del bus, reuniéndonos todos en el frente del museo y viendo como el señor Folleman entraba para buscar al guía. Casi hice una mueca, arte fantástico. ¿No podría haber sido otro tema? No es que tuviera algo en contra, es solo que muchas de esas obras se dedicaban a muertes de seres fantásticos y no deseaba ver a mis compañeros ser asesinados por los humanos y encima retratados en el momento.

_ Ya veo que tendré que pagar lo que comamos a la tarde –dijo Mecha con una mueca

_ ¿Por? –pregunte

_ Recién te estaba mirando. Alex –susurro ella

_ No es cierto –dije- Deja de lado tus suposiciones por que no pasara nada el día de hoy y no tendrás que pagar ninguna comida a final del día. Además de que yo no te dejare.

_ Di lo que quieras pero yo no estoy mintiendo, lo vi y te estaba mirando –insistió ella

_ Pues yo no he visto que me estuviera mirando –respondí

Ella refunfuño, cruzando los brazos en el pecho y casi reí ante su reacción. En ese momento el señor Folleman salio del museo haciéndonos señas de que ya podíamos entrar ordenadamente y en silencio. Apenas cruzamos el umbral de la puerta nos recibió un guía de tez oscura y profundos ojos color gris, portando el uniforme del lugar. Él nos recibió cordialmente y luego empezó todo su tour por el primer salón que se dedicaba al arte académico de hacia siglos. La mayoría, puras obras inspiradas en la religión más que otra cosa. Llegaba a resultarme totalmente aburrido al igual que al resto de los alumnos mientras que el profesor se mostraba mas que interesado respecto al tema. Fue cuando menciono su nombre que de algún modo me ardieron los oídos. Recién ahí comencé a prestar atención en lo que decía y entonces me percate de que se equivocaba en algunas partes.

_ Esta mal lo que dice –dije por lo bajo

_ ¿Qué cosa? –pregunto Mecha

_ Lucifer deseo ser superior a Dios viendo lo bello, inteligente y poderoso que era. No por que estuviera en desacuerdo con Dios –respondí- Además de que hubo otros ángeles del lado de Lucifer que se rebelaron también.

Sentí como si me hubiera ardido la boca de solo mencionar su nombre. De hecho, me resultaba torturante solo pensar en Él.

_ Pareces saber mucho sobre el tema –dijo ella

_ Solo he leído libros sobre eso, nada más –dije

_ Esto esta resultando ser muy aburrido. El arte basado en la religión no me gusta, me resulta muy... no sé. Resulta aburrido que el guía se ponga a analizar la obra y todo eso. No me gusta mucho este tipo de arte, con las líneas rectas y las formas en primera plana, me resulta muy serio. Además de que es todo muy oscuro, creí que veníamos a ver el arte basado en lo fantástico no en la religión.

_ Tenemos toda la mañana para ver eso –dije- Mírale el lado bueno, es mejor estar aquí que estar ahora en clases.

_ Si, eso creo –contesto ella y ambas reímos

El guía continuo con su recorrido, mostrando tanto pinturas como esculturas pero sin detenerse demasiado tiempo en cada una. Luego de mucho tiempo por fin empezaron a aparecer obras de arte sobre cualquier tipo de ser fantástico. Desde hadas y brujas hasta vampiros y hombres-lobo. Realmente no le preste mucha atención cuando empezó a explicar cosas referidas a ese tema. ¿Por qué escuchar lo que se creía cuando yo sabía la realidad?

_ Se esta equivocando en lo que dice –dijo Mecha- Las ninfas es como se denomina a las hadas del agua, no es que son otro tipo de seres.

_ ¿Cómo sabes eso? –pregunte sorprendida

_ He leído libros sobre eso, nada más –dijo ella sonriendo

Aun así me costo creerle, las personas normales no tendían a saber ese tipo de cosas. Aunque claro, era Mecha, ella era bastante apegada a ese tema y de algún modo no tenia por que sorprenderme lo que ella decía. Luego de unos minutos el guía nos dejo libre para que pudiéramos ver las salas de alrededor mientras él hablaba con el profesor. Solo camine por caminar, apenas si estaba consciente de lo que había a mi alrededor o al menos trataba de ignorarlo. Las miles de obras en donde aparecían brujas llegaban a torturarme. No podía llegar a mirarlas por más de un segundo. Todo lo que había representado eran brujas malvadas, que servían a la oscuridad y habían jurado lealtad a Lucifer. Todo lo contrario a mí, que intentaba ser buena y servir a la luz luego de haberlo rechazado a él.

Casi me estremecí al pararme frente a un alto cuadro de tamaño rectangular en donde aparecía una bruja atada a un poste y siendo quemada. En cuestión de un segundo tuve la piel de gallina y sentí el miedo al pensar en lo que se les solía a ser a los que eran como yo. Cualquier persona que tuviera algún poder fuera de lo normal era quemada, asesinada, aniquilada, lo único que había por hacer era tener la esperanza de que no te encontraran y reconocieran para que no te mataran. Aunque eso era en tiempos anteriores, la situación ahora parecía ser todo lo contrario. Eran los humanos quienes ahora debían temernos y no al revés como era en el pasado. Hasta yo misma temía de los de mi especie, si alguna vez llegaban a encontrarme luego de que hubiera escapado...

Me estremecí, no quise ni pensar en eso. Entonces me di cuenta de que había quedado completamente sola en la sala pero aun así no pude dejar de mirar el cuadro. Las pinceladas parecían casi tan fuertes como delicadas y era el rostro de tristeza de la bruja que estaba siendo quemada lo que me dolía. Casi inconscientemente me quite un guante y apenas si me permití rozar con la yemas de mis dedos ahí donde la tela estaba pintada. Cerré los ojos, me concentre, pensé un momento específico y entonces lo vi. Casi toda la vida del pintor pasó frente a mis ojos. Aquella bruja que estaba siendo quemada había sido en un tiempo su esposa y él había sufrido enormemente al saber que ella era servidora de Lucifer. Sentí la lagrima rodar por mi mejilla al ver la discusión que había tenido la pareja y como él la había traicionado a ella entregándola para que la quemaran. Luego, lo único que vi fue a él frente a la hoguera y con el rostro totalmente destrozado por su sufrimiento. Ambos se habían amado y ella había sido buena, no merecía ser quemada por más que hubiera jurado lealtad a Lucifer. Y por ultimo, al pintor encerrado en su oficina pintando el cuadro a tiempo que lloraba.

_ No se pueden tocar los cuadros –dijo alguien sacándome de mi estupor

Casi al instante comenzó a pesarme el cansancio por el uso de mi don pero logre mantenerme débilmente en pie. Enseguida abrí los ojos y aleje la mano lo más que pude del cuadro poniéndola detrás de mi espalda a tiempo que volvía a ponerme el guante. Aun así sentía mis ojos llorosos, con una lagrima saliendo de uno de ellos por lo que había visto y apenas me gire para ver quien me estaba hablando. Alex se mantuvo parado en la entrada de la sala por unos segundos y luego se acerco a mí.

_ Es raro que no haya sonado la alarma –dijo él mirando el cuadro y luego me miro a mi- ¿Estas llorando?

Lo mire incrédula, sin saber exactamente que hacia él aquí o por que parecía estar preocupado. Él levanto una mano, acariciándome la mejilla y limpiándome la lagrima que tenia ahí. Lo mire aun más sin comprender y entonces me quite su mano de encima aunque seguramente ya debía de haber notado lo helada que era mi piel.

_ ¿Por qué lloras? –pregunto

_ Por que me da pena el cuadro, la mujer que esta siendo quemada era la esposa del pintor –respondí

_ Era una bruja y cualquiera culpable de ejercer magia negra o servir a Lucifer tiene que ser eliminado –dijo él totalmente serio

_ ¿Y que sabes si ella en realidad no era mala? –pregunte molesta

_ Todos los brujos son malvados ya que todos le sirven a Lucifer. ¿Sino como crees que obtienen sus poderes? Son leales a él y cumplen cualquier orden que les dé causando así mal –dijo él

Yo no soy malvada, rechace a Lucifer y aun así tengo poderes quise decirle pero sabia que no debía. En vez de eso simplemente lo mire molesta, odiaba que la gente fuera así de discriminatoria y con la mente tan cerrada. ¿Además quien era él para decir eso? Era un simple humano que no creía nada mas que lo que para él era la realidad y no sabia nada al respecto de lo que estaba hablando.

_ Cree lo que quieras pero te equivocas –dije- El hecho de que alguien sirviera a Lucifer no lo obligaba a ser malvado a menos que su alma fuera corrompida por Lucifer. En ese caso es mejor considerarlo muerto a ver en lo que se ha convertido.

¡Maldito recuerdo! Era fácil decirlo pero no hacerlo. Yo jamás podría considerar que él estuviera muerto para mí pero odiaba ver lo que Lucifer le había hecho. Ahora le temía, tenía miedo de una persona que en un pasado yo había amado con todo mí ser y me resultaba imposible de olvidar. Él me había defendido, me había protegido de ese maldito y lo que había obtenido a cambio fue que su alma hubiera sido corrompida totalmente y ahora solo reinaba en él la maldad.

_ No tiene sentido hablar de esto ya que es irrealista, cualquiera sabe que lo fantástico solo existe en los libros –dijo Alex y luego suspiro- No diré que tocaste la pintura si tú no dices de lo que estuvimos hablando.

_ ¿Temes que te crean loco? –pregunte sin ocultar mi molestia y él hizo una mueca

_ En realidad no, no me importa lo que los demás piensen de mí. Me importa lo que mis amigos piensen y si, me creerán loco pero no en el sentido que tu piensas –respondió él

_ Tu no conoces lo que es la locura verdadera –dije

_ O quizás eres tu la que no conoce la locura verdadera y no tienes idea de lo que estas hablando. De un modo u otro, creo que ninguno de los dos podrá saber a lo que se refiere el otro –dijo Alex

Podría saberlo con solo tocarte pero no debo pensé y mire de soslayo mis manos enguantadas. No, no debía, por más que la tentación estaba ahí no me permitiría tocarlo bajo ningún riesgo. Él paso a un lado mío, parándose frente al cuadro y mirándolo con sumo interés. Luego, suspiro.

_ Si Raphael estaría aquí seguramente estaría diciendo que tendrían que haber hecho un juicio antes de quemarla –dijo él

_ ¿Por qué ustedes cinco se mantienen tan distanciados del resto? –pregunte

_ Es como si yo te preguntara: ¿Por qué llevas siempre guantes y evitas tocar a la gente? ¿O por que tu piel es tan fría y pálida? ¿O por que solamente te he visto comer manzanas en el almuerzo? No creas que no me he fijado en ti y en lo que haces estos días. Pero es tu vida personal, no tienes por que responderme al igual que yo no tengo por que responderte eso.

Me quede totalmente congelada ante lo que dijo. ¿Enserio se había fijado tanto en mi como para darse cuenta de todo eso? Aunque me aliviaba el hecho de saber que no pedía que le respondiera a nada de eso. De pronto sentí una terrible jaqueca por lo que había hecho anteriormente y me lleve una mano a la cabeza. Quizás no había sido la mejor idea haber tocado el cuadro para ver su pasado sabiendo el esfuerzo que eso requería de mí y como después quedaba totalmente agotada.

_ ¿Estas bien? –Pregunto Alex- Pareces muy débil.

_ No dormí mucho en la noche, eso es todo –mentí

Él pareció dudar de lo que yo decía pero luego dejo el tema totalmente de lado. Continué observando el cuadro durante unos segundos en silencio y sintiendo internamente una gran pena a diferencia de Alex que estaba totalmente serio. Suspire. ¿Cómo es que podía pasar de ser encantador a totalmente así? Pasaron los segundos y entonces él rió por lo bajo, otra vez ese repentino cambio de actitud.

_ ¿De que te ríes? –pregunte

_ Es imposible no reír ante los buenos recuerdos, a veces me gustaría poder revivirlos –respondió él

No lo tocare, no lo haré, solo le causare mal me repetí una y otra vez a mi misma. ¿Pero como se suponía que no lo haría si él con cada cosa que decía me tentaba más? Esto era torturante. No podía controlar mi don, solamente le causaría mal al tocarlo, le haría revivir el peor momento de su vida en vez del que él deseara. Además de que luego no habría explicación lógica que darle sobre lo que había ocurrido con mi tacto.

_ Deberíamos ir volviendo con el grupo –dije aunque mas bien fue un pensamiento

_ Ve tu, yo me quedare aquí un par de minutos mas –respondió él

_ Como quieras –dije y luego simplemente partí

Salí de la sala dejando atrás a Alex que continuaba viendo el cuadro. Fue en cuestión de minutos que logre encontrar el grupo parado frente a una pintura de Pandora mientras el guía seguía explicando. Nuevamente volví a sentir los efectos por haber usado una magia que aun no controlaba y me lleve una mano a la cabeza ante la fuerte jaqueca que tenia. Me costaba estar consciente, de pie y fingiendo que no me pasaba nada, pero no podía dejarme caer aquí en frente de todos. Con suerte resistiría hasta el final y luego podría dormir las dos horas de bus que teníamos de vuelta.

_ Esto esta resultando ser muy aburrido, en todas las religiones es igual, culpan a la mujer de todo. Para los cristianos Eva probo el fruto prohibido y causo que los echaran del paraíso, para los griegos Pandora abrió la caja y dejo salir todos los males al mundo –se quejo Mecha

_ En realidad era una vasija, no una caja –le corregí

_ Aun así, es injusto que nos culpen de todo –refunfuño ella y luego me miro curiosa- Por cierto. ¿De donde vienes? Te perdí de vista hace más de veinte minutos, lo que es curioso por que Alex también se separo del grupo hace un rato.

_ Estuve hablando con él si es eso lo que quieres saber –dije antes de que continuara

_ Estaba segura –dijo Mecha sin darle demasiada importancia- Por suerte ya queda poco tiempo, a las doce nos darán una hora libre para almorzar y luego partimos a la una.

Los próximos minutos fueron torturantes. El guía siguió hablando y diciendo cualquier cosa nada que ver con la realidad. ¿Pero que otra cosa se podía esperar de alguien que, al igual que cualquier humano, solo creía en lo que se decía? Al fin llego la esperada hora del almuerzo y con ella el final de la visita guiada al museo.

_ Bueno alumnos, espero que hayan disfrutado de la visita casi tanto como yo y les deseo un buen almuerzo. Nos reuniremos exactamente dentro de una hora frente al museo para partir –anuncio el señor Folleman una vez que todos estuvimos afuera

_ ¡Al fin libertad! –Exclamo Mecha de un modo exagerado y no pude evitar reír, ella me sonrió y continuo- Bien. ¿Qué quieres almorzar? Y no empieces con todo eso de que estas a dieta o no tienes hambre por que te advierto que esta vez no te lo creeré.

_ Esta bien. Elige tú donde quieres comer que yo invito –dije

_ Katherin Strega, intenta pagar un centavo y te juro que no seré mas tu amiga –dijo ella molesta

_ Entonces pagare más de un centavo –dije bromeando y ella hizo una mueca

_ Deberé pensar mejor mi amenaza –murmuró y ambas reímos- Ahora, hablando en serio, tenemos una hora libre. Yo creo que podemos ir a comer a algún lugar o comprar algo e ir a un parque a comerlo.

_ Como tú quieras –dije a tiempo que empezábamos a caminar

_ Lo cierto es que me tienta mas lo segundo, parece mas divertido –contesto ella- Lo cierto es que ese museo me abrió terriblemente el apetito. Quiero algo caliente, ardiente, que me queme al comerlo.

_ Creo que eso y comer fuego es lo mismo –dije

Ya no estábamos para nada cerca del museo, no había nada a nuestro alrededor salvo los suburbios. Todo lleno de altos edificios y callejones sin salidas. Todo era un laberinto de calles que parecían no llevar a ninguna parte. Pero aun así había gente, reconocía a varios de mis compañeros de clase. Caminamos calle abajo por la soleada acera hasta la zona comercial donde ya se podían ver diferentes tipos de tiendas y lugares para comer.

De pronto un escalofrío me recorrió, no supe bien por que y levante la vista para mirar al frente. Casi me congelo al ver a los dos muchachos que venían caminando hacia nosotras, ambos de tez pálida, ropas oscuras y portando una capa negra que les caía casi hasta los tobillos. Sus marcas estaban perfectamente a la vista, uno con una media luna negra grabada en su mano y el otro con diferentes símbolos y líneas grabadas en la piel alrededor de todo su cuello. Aun si no fuera por esa vestimenta hubiera sabido que formaban parte de la secta solo por la oscuridad que había en sus ojos. Ambos me miraron en un segundo y baje la vista evitando cruzarme con sus miradas. Ambas pasamos a su lado y sentí como se daban vuelta y comenzaban a seguirnos. Lo último que deseaba era que alguno de ellos me reconociera e intentara atraparme y era exactamente lo que estaba pasando. Seguí caminando tratando de ignorarlos pero sin embargo por cada paso que daba los sentía más cerca de mí. Mire de soslayo a Mecha quien seguía caminando normalmente como si nada estuviera pasando. Jamás me perdonaría si algo llegaba a pasarle a ella a causa mía.

_ Sabes que, necesito hacer una llamada. ¿Te parece si tu vas a comprar la comida y te veo dentro de unos minutos? –dije finalmente

Ella me miro sin comprender durante un momento. Necesitaba alejarme lo más rápido que pudiera de ella si deseaba que no corriera peligro, podría encargarme de esos dos tipos entonces. Le sonreí para que no le molestara lo que le estaba pidiendo y entonces ella asintió.

_ No hay problema, te veré en unos minutos –respondió Mecha

Me despedí de ella e hice como si sacara el celular de la mochila solo para asegurarme de que ella no dudara. Una vez que Mecha estuvo lejos, fuera del alcance de mi vista y por lo tanto fuera del alcance de los otros dos, me di vuelta y me sorprendí totalmente de no encontrarlos. Camine unos pasos atrás hasta donde los había visto por última vez. Estaba segura de que seguían cerca de mí, la presencia de ellos me resultaba más fuerte que nunca. Podía sentirlos, estaban aquí en alguna parte y quizás demasiado cerca de mí.

_ Te tengo –dijo uno

En ese momento uno de los dos muchachos me agarro por la espalda, tapándome la boca para que no pudiera gritar y arrastrándome a un oscuro callejón. Enseguida se deshicieron de mi mochila tirándola fuera de mi alcance. Lo próximo que sentí fue un brazo alrededor de mi cuello y como yo me debatía en un intento de sacarme ese brazo de encima para poder respirar. En un segundo el otro muchacho estuvo frente a mí y entonces alargo una mano para tocarme y levantarme el rostro.

_ Si, es ella –dijo este

_ ¡Suéltenme! –grite y él solo me sonrió

_ Grita todo lo que quieras, nadie te oirá. Me presento, soy Aidan y el que te esta sujetando es Jhon. El punto es –dijo y suspiro- Que desde hace unos días la foto tuya corre por las manos de todo aquel que sirva al Príncipe de la oscuridad con la orden de atraparte y traerte de vuelta.

_ Se están equivocando de persona si creen que yo soy a quien buscan –dije tratando con todas mis fuerzas de quitarme el brazo de Jhon de encima

_ No lo creo –dijo Aidan- Tú eres una bruja, eso esta más que claro, puedo sentir tus poderes perfectamente. Y además, reconozco un rostro apenas lo veo.

_ Así que decide, vienes con nosotros por las buenas o por las malas –dijo Jhon

_ Realmente son unos tipos muy extraños, los brujos no existen –dije fingiendo mas que nada que lo que decía era cierto- ¡Auxilio!

Aidan suspiro frustrado, llevándose una mano a la cabeza y negando con esta mientras que Jhon solamente sujeto más fuerte su brazo alrededor de mi cuello. Mire desesperada al exterior del callejón, la gente seguía pasando como si no estuviera pasando nada.

_ Ya te dije que no te molestes en gritar por que nadie te oirá –dijo Aidan- ¿Sabes cual es mi don? Hacer que las personas normales no puedan vernos ni oírnos. Es eso lo que me confirma que eres una bruja, por que si no lo fueras ahora no me estarías viendo.

_ Realmente ustedes dos están locos si creen en todo ese tipo de cosas. Déjenme libre y prometo buscarles ayuda mental –dije desesperada

_ Deja de actuar, no te creeremos ni una sola palabra de lo que digas –dijo Jhon en mi oído

_ ¿Por qué me hacen esto a mí? No se quienes son ni de lo que me están hablando, por favor déjenme libre –continué y la voz se me rompió en el momento justo

Mi actuación estaba resultando ser perfecta, ya tenia las lagrimas en mis ojos y enseguida note la duda de Aidan respecto a lo que estaba haciendo. Claro, se suponía que una bruja no podía llorar. Jhon pareció aflojar su agarre ante el hecho y ambos se miraron totalmente confundidos.

_ Esta llorando –dijo él y el pánico cruzo por el rostro de Aidan

_ No nos pudimos haber equivocado, estoy seguro de que es ella. ¡Puede vernos y oírnos! –exclamo Aidan totalmente desesperado

_ Pues parece que si te equivocaste –dijo Jhon

_ No, no nos equivocamos –continuó negando Aidan desesperadamente llevándose ambas manos a la cabeza y entonces todo pareció aclarársele- Recuerda lo que puede hacer su hermana. Ella no esta llorando realmente, hace que creamos eso para que la dejemos libre, nos hace ver lo que ella desea al igual que su hermana.

_ ¿De quien hablan? –pregunte siguiendo mi actuación

_ ¡Deja de jugar con nosotros! –Exclamo Aidan ahora molesto- No me obligues a hacer algo que no quiero.

_ No sé de lo que me están hablando, por favor déjenme ir –continué

_ Ya me cansaste. Jhon, dame el teléfono –ordeno él

Entonces Jhon pareció congelarse y sujete más fuerte mis manos sobre su brazo para que este no me asfixiara. Mire mis manos enguantadas. Quizás... Solo tendría una oportunidad de hacerlo si ese seria mi modo de liberarme.

_ ¿Vas a llamarlo a él? –pregunto Jhon dudando

_ Si –dijo Aidan extendiendo una mano- Ahora. ¡Dame el teléfono!

Jhon vacilo por unos segundos y luego metió la mano que tenia libre en su bolsillo para sacar un celular. Se lo entrego a Aidan y casi al instante él comenzó a marcar un numero. Casi al instante se llevo el aparato al oído y entonces pude oír el tono de llamada. Espere durante unos segundos. ¿Quién era la peor persona a quien podrían llamar? ¿Quién ellos consideraban su Señor? No le temía a eso. Entones, finalmente contestaron al teléfono.

_ ¿Hola? –pregunto él y hubo unos segundos de silencio en los que Aidan solamente me sonrió maliciosamente mientras escuchaba lo que le decían por teléfono- Nicholas, creo que encontré a tu chica.

Casi me quede sin aire ante esas palabras y por primera vez en toda esta situación me sentí totalmente débil. De hecho, perdí todas mis fuerzas y apenas si tenia apoyadas las manos sobre el brazo que estaba alrededor de mi cuello. Sentía como si ya no tuviera vida y una lágrima salió de mis ojos ante la mención de su nombre. Hasta mi corazón pareció congelarse ante eso y solo podía ver como Aidan continuaba hablando por teléfono con él y oyendo cada cosa que le decía mientras asentía más que sonriendo.

_ Es ella, estoy seguro. Es hermosa, de cabellos finos y color beige, la piel extremadamente delicada, los labios rosados y unos ojos casi exquisitos por su color entre el gris y el azul –dijo Aidan a tiempo que me pasaba una mano por el rostro pero yo estaba demasiado choqueada como para defenderme, otros segundos en los que él le respondió y entonces Aidan me miro- Quiere hablar contigo.

Se detuvo completamente mi corazón al oír eso y otra lagrima mas broto de mis ojos mientras continuaba en silencio. Aidan apoyo el celular contra mi oído derecho y entonces se me partió el alma al escucharlo suspirar.

_ ¿Katherin? –pregunto él

No pude responderle al instante, no tenia la suficiente fuerza para hacerlo, solo continué llorando en silencio. No quería enfrentarme a él, aun lo seguía amando y me dolía terriblemente saber que era malo. Su suave voz solo me torturaba a tal modo que me dolían los oídos. Casi podía imaginarme como debía estar él en este momento. Pero él ya no me amaba, ya no sentía, ya no nada, simplemente era un servidor mas de Lucifer por que este se había apoderado totalmente de su alma.

Respire hondo, tomando fuerzas y dejando de llorar. Yo ya tenía otra vida totalmente alejada de él y no permitiría que me la arruinara otra vez.

_ ¿Katherin? –volvió a preguntar y esta vez su voz resulto totalmente dura

_ Vete al infierno Nick –dije y de un rápido movimiento mordí la punta de un guante para poder sacármelo

Toque con la mano libre el brazo de Jhon y enseguida él grito ante el contacto de su piel con mi mano, liberándome. El celular cayó al piso a tiempo que Aidan se alejaba totalmente de mí. Mantuve mi mano contra la piel de Jhon, cerrando fuertemente los ojos y tratando de ignorar el dolor que le estaba causando lo que le estaba haciendo revivir tanto a mí como a él. Me mordí fuertemente el labio para no gritar por las imágenes que veía y el dolor que sentía. Finalmente Jhon cayó al piso sin poder hacer movimiento alguno y entonces me di vuelta para enfrentar a Aidan. Él me miro totalmente aterrado a tiempo que sacaba una varita de su bolsillo. Tembló al apuntarme con ella y solo le sonreí totalmente molesta.

_ No debiste hacer esa llamada –dije y él se estremeció

Estuve frente a él en menos de un segundo, tomándolo por la muñeca y arrebatándole su varita con la otra mano. Otra vez otro grito de dolor ante lo que estaba reviviendo y Aidan cayo lentamente al suelo, primero de rodillas y luego terminando totalmente sobre el piso. Me agache a su lado, teniendo su varita en mano y levantando una de sus mangas para poder grabarlo. No podía permitir que recordaran este hecho, no si quería seguir ocultándome.

_ Oblītus –dije a tiempo que escribía con su varita sobre su piel

La palabra quedo grabada sobre su carne dejando un poco de sangre sobre el lugar y entonces me levante. Camine unos pasos hasta donde estaba tirado Jhon y entonces hice lo mismo. De este modo, ninguno de los dos recordaría lo pasado y yo podría continuar con lo mío totalmente tranquila. Me levante, tirando la varita a un lado, y mire de soslayo el celular que aun continuaba tirado en el suelo. Lo recogí y entonces me lo lleve al oído al ver que aun seguía la línea.

_ ¿Qué diablos paso? –Exigió saber él totalmente furioso- ¿Aidan?

_ No los mate si es eso lo que quieres saber. Y por cierto Nick, yo ya no sigo siendo tu chica. Adiós amor –dije despechada y entonces colgué tirando el teléfono hacia atrás

Recogí mi mochila del callejón, me puse nuevamente el guante y entonces salí nuevamente a la acera. Mire una ultima vez a los dos muchachos tirados inconscientes y luego partí. Continué caminando calle abajo por el camino por donde había partido Mecha. Pasaron varios minutos hasta que al fin pude encontrarla con una bolsa de comida en la mano.

_ ¿Te paso algo? ¿Estás bien? –Pregunto ella totalmente preocupada- me dijiste que solo era una llamada por celular y te tomaste tu tiempo.

_ Lo siento, solamente me quede colgada al teléfono, no me paso nada –dije sonriéndole y ella se tranquilizo

_ La próxima vez que decidas tomarte como media hora para hablar por teléfono avísame y así no me preocupare tanto por si te paso algo –dijo Mecha

_ No debes preocuparte tanto, puedo cuidarme perfectamente sola –dije y luego cambie de tema- ¿Qué compraste para comer?

Ella me sonrió y me mostró la bolsa que llevaba. El resto de la hora para comer paso quizás demasiado rápido. Fue cuando todos debíamos reunirnos en la entrada del museo para partir que sentí un agudo dolor en la mano. Me aleje del grupo por unos minutos, parándome detrás de la escalera de la entrada al museo y sacándome el guante de la mano derecha. El dolor me estaba torturando de tal modo que casi me hacia gritar. Quede impactada al ver una línea negra atravesar toda la palma de mi mano y me apreté fuertemente la muñeca para cortar el paso de la sangre. Solamente podía ver la mancha negra y como esta parecía irse expandiendo conforme pasaban los segundos. La sentía peor que acido sobre mi piel, como si estuviera consumiéndome totalmente a partir de ahí.

Me volví a poner el guante para ocultarla al escuchar que me estaban llamando y fui a reunirme con el grupo. Subí al bus y nuevamente tome mi lugar. Me apoye totalmente contra la ventana y cerré los ojos mientras seguía sosteniendo una mano contra mi muñeca para cortar la circulación sanguínea. Realmente me estaba sintiendo muy mal y no tenia la menor idea de lo que me estaba pasando. Jamás había visto algo de este tipo. Nunca había tenido una mancha negra sobre la piel que se sentía como si me estuviera matando lentamente. Había algo mal, de eso estaba segura, nada que no tuviera importancia podría causarme tanto dolor y una parte de mi temía que fuera algo realmente grave.

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